Los contrastes de dos generaciones
La segunda cripta del Pombo, de A. Palmero. Museo de Pontevedra.
En 1914 entra en la vida social y pública española la que, seguramente, fue la generación más importante de la historia intelectual moderna. Aunque son los acontecimientos de 1909 (la Semana Trágica y la sentencia de muerte de Ferrer) que sirven de revulsivo -como lo fuera en Francia el affaire Dreyfus-, para que se agrupen los jóvenes intelectuales y tomen conciencia de asumir una tarea colectiva. La generación del 14 comparte con la generación del 98 su preocupación por el problema de España, pero lo percibe de distinta manera y adopta soluciones muy diversas y diferentes.
Semana Trágica

La huelga general más las protestas de los reservistas y sus familias llevaron al presidente Antoni Maura a reprimirlo con mucha dureza. Acusó a Francisco Ferrer Guardia, pedagogo y librepensador de ideas anarquistas de ser uno de los responsables de estas revueltas y se le condenó a muerte. La huelga y la revuelta, más esta condena a muerte a Ferrer, hizo estallar todo. Barcelona se convirtió en La ciudad quemada, pero otras ciudades, como Gerona, Sabadell, Mataró o Granollers, hubo una verdadera insurrección proclamándose, incluso, la república. A estas revueltas se unió el partido Liberal, opositor al partido Conservador, presidido por Maura.
La represión fue durísima y hubo en total cerca de 80 muertos y medio millar de heridos. Junto a Ferrer fueron condenados a muerte otros cuatro activistas más. En Europa las protestas por estos hechos fueron multitudinarias, más que en España, pero fue suficiente para la caída de Maura en el mismo año de 1909.
Sentencia y fusilamiento de Ferrer

Contrastes
Un rasgo muy característico de los hombres del 14 fue que se sintieron "obligados" a actuar en la vida política y social de aquellos años como intelectuales que eran. Su opinión tenía que ser escuchada y su actitud fue más regeneracionista, moral y culturalmente entendido, que la actitud que mostraron los del 98. Esta diferencia de las dos generaciones ante un mismo problema se entiende porque la derrota del 98 y la pérdida de tantas colonias ocurre en la adolescencia de los del 14 mientras que los del 98 vivieron todos esos problemas ya de adultos. Los hombres del 98 se consideraban totalmente ajenos a la "España oficial", a sus gobernantes que propiciaron la Restauración; sin embargo para los jóvenes del 14 el desastre coincide con su acceso a la vida pública.
Un rasgo fundamental de la generación del 14 fue su europeísmo en contra de "la españolización de Europa", sobre todo por parte de Unamuno, de la del 98. Ortega abogaba por la "europeización de España", es decir; salir del atraso científico, hacer ciencia y política construyendo un proyecto reformista real y no de "ensueño" como deseaban los del 98. Este proyecto de reforma les llevó a una crítica del liberalismo y a un breve acercamiento al Partido Socialista con miras a una orientación republicana. Ortega le confesó a Maeztu en 1910: "un grave problema de nuestra historia ha sido la ausencia de las izquierdas".
Y junto a su europeísmo, su cientificismo y su republicanismo hay que destacar su vitalismo. Ortega tenía un sentido vital y optimista frente a la vida frente al "sentimiento trágico" de Unamuno. La catástrofe del 98 se vivió desde estos dos puntos de vista: el casticismo y tragedia para los del 98 y el europeísmo liberal y reformismo para los del 14. Estos últimos formaron un nuevo grupo social: el "intelectual", que de forma general era de extracción universitaria, frente al autodidactismo propio de la generación del 98.
Un rasgo muy característico de los hombres del 14 fue que se sintieron "obligados" a actuar en la vida política y social de aquellos años como intelectuales que eran. Su opinión tenía que ser escuchada y su actitud fue más regeneracionista, moral y culturalmente entendido, que la actitud que mostraron los del 98. Esta diferencia de las dos generaciones ante un mismo problema se entiende porque la derrota del 98 y la pérdida de tantas colonias ocurre en la adolescencia de los del 14 mientras que los del 98 vivieron todos esos problemas ya de adultos. Los hombres del 98 se consideraban totalmente ajenos a la "España oficial", a sus gobernantes que propiciaron la Restauración; sin embargo para los jóvenes del 14 el desastre coincide con su acceso a la vida pública.
Un rasgo fundamental de la generación del 14 fue su europeísmo en contra de "la españolización de Europa", sobre todo por parte de Unamuno, de la del 98. Ortega abogaba por la "europeización de España", es decir; salir del atraso científico, hacer ciencia y política construyendo un proyecto reformista real y no de "ensueño" como deseaban los del 98. Este proyecto de reforma les llevó a una crítica del liberalismo y a un breve acercamiento al Partido Socialista con miras a una orientación republicana. Ortega le confesó a Maeztu en 1910: "un grave problema de nuestra historia ha sido la ausencia de las izquierdas".
Y junto a su europeísmo, su cientificismo y su republicanismo hay que destacar su vitalismo. Ortega tenía un sentido vital y optimista frente a la vida frente al "sentimiento trágico" de Unamuno. La catástrofe del 98 se vivió desde estos dos puntos de vista: el casticismo y tragedia para los del 98 y el europeísmo liberal y reformismo para los del 14. Estos últimos formaron un nuevo grupo social: el "intelectual", que de forma general era de extracción universitaria, frente al autodidactismo propio de la generación del 98.
Contexto histórico, características literarias y autores de la generación del 98
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Capitulación de Santiago de Cuba en 1898 |
Estos escritores, promovidos por la gran ola de indignación que había en España, se unieron en un movimiento literario que fue la generación del 98. Dicha generación fue formada por escritores nacidos entre 1864 y 1875 y entre los destacados están Machado, Azorín, Benavente, Pío Baroja, Unamuno y Valle-Inclán. El término "Generación del 98" lo acuñó el mismo Azorín en su obra de artículos recopilados Clásicos y modernos no exenta de polémica por la nónima de autores que ofrece el mismo Azorín o por otras de otros autores y expertos literarios.
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Gonzalo de Berceo (1197-1264) |
La generación del 98 resalta por sus obras con un lenguaje sencillo, con oraciones cortas, simples, sin la retórica y adornos acostumbrados. Hacen una exaltación de los valores patrióticos y nacionales de España. Son rasgos comunes el escepticismo y el pesimismo y muestran una clara oposición a la retórica.
La generación del 98 nace a partir del denominado "Grupo de los tres" (Azorín, Baroja y Maetzu). a los que se van uniendo el resto de autores y que tenía el apoyo expreso de Unamuno. El grupo literario duró pocos años, hasta 1905, debido a que se opusieron a un homenaje que se le hacía a nivel nacional al premio Nobel Echegaray que lo había conseguido un año antes. A pesar de la disolución de la generación del 98, esos pocos años supuso un "Segundo Siglo de Oro" de las letras españolas.Según Julián Marías, discípulo de Ortega y Gasset, y usando el concepto de "generación histórica" donde se une las fechas cercanas de nacimiento y movimiento y pretensiones literarias y donde centra el movimiento en 1875 la lista la componen los siguientes autores:
Miguel de Unamuno, Ángel Ganivet, Valle-Inclán, Jacinto Benavente (premio nobel de literatura en 1922), Vicente Blasco Ibáñez, Gabriel y Galán, Manuel Gómez-Moreno, Carlos Arniches, Serafín Álvarez Quintero, Miguel Asín, Pio Baroja, Azorín, Ramiro de Maetzu, Manuel Machado, Joaquín Álvarez Quintero, Francisco Villaespesa y Antonio Machado.
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Cuadro de Gutiérrez Solana (1920) titulado Tertulia en el café Pombo. En el centro, de pie, Ramón Gómez de la Serna. |
Ese mismo año comenzó la I Guerra Mundial como hecho más destacado, a nivel internacional, que sucedió ese año. Eugenio d´Ors, perteneciente a esta generación, catalán, fue quien usó por primera vez el término Novencentismo (en catalán Noucentisme) pero con un uso más restringido a los autores catalanes pero que finalmente se generalizó al ámbito nacional y englobaba no solo a los literatos sino a diversos artistas.
El objetivo principal de esta generación, intermedia entre la generación del 98 y la generación del 27, era renovar estéticamente la literatura de la época y modernizarla más propiamente con el siglo XX. Los escritores de este grupo no eran exclusivamente literatos, sino que escribieron sobre distintos aspectos del saber, como es el caso de Gregorio Marañón, médico e investigador, Manuel Azaña, político y presidente de la II República Española o Claudio Sánchez Albornoz, filósofo e historiador. Todos apoyaban las reformas sociales y sentían a España perteneciente a Europa, algo aislada políticamente.
Buscaban la renovación literaria y el arte y la belleza en la obra alejándose del "sentimentalismo" que impregnaba la obra, sobre todo, del 98, pero conservando el ritmo y el tratamiento de determinados temas de esa generación usando un estilo riguroso con un lenguaje eficaz y un cierto clasicismo de la literatura griega y latina. Los estilos literarios fueron diversos destacando el ensayo y la novela.
Buscaban la renovación literaria y el arte y la belleza en la obra alejándose del "sentimentalismo" que impregnaba la obra, sobre todo, del 98, pero conservando el ritmo y el tratamiento de determinados temas de esa generación usando un estilo riguroso con un lenguaje eficaz y un cierto clasicismo de la literatura griega y latina. Los estilos literarios fueron diversos destacando el ensayo y la novela.
Los escritores de la generación del 14 son:
Ensayistas: José Ortega y Gasset, Eugenio d´Ors, Manuel Azaña, Gregorio Marañón, Salvador de Madariaga, Claudio Sánchez Albornoz, Américo Castro, Manuel García Morente, Rafael Cansinos, Ramón de Basterra, Corpus Barga y Pablo Azcárate.
Novelistas: Gabriel Miró, Ramón Pérez de Ayala, Ramón Gómez de la Serna, Benjamín Jarnés, Wenceslao Fernández Flórez, Félix Urabayen y el dramaturgo Jacinto Grau.
Poetas: Juan Ramón Jiménez y Josep Carner.
La generación del 98
La generación del 14
Otras temas relacionados:
La generación del 68
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La generación del 36
La generación del 50
Bibliografía: HISTORIA ILUSTRADA DE ESPAÑA (Volumen 9) -La época de Alfonso XIII 1902-1931 de la Colección DEBATE de Círculo de Lectores/www.juan-claudio.com