Bienvenidos a mi blog:

Este blog personal es solo eso: personal. No pretendo nada más que escribir sobre libros, autores y mis pensamientos literarios y poéticos y también sobre mis canciones favoritas. También en las páginas de Mi Arte y Recuerdos explico, con fotos, algo más de mí. En la página de Visitas España al blog pongo las banderas de las provincias españolas que me han visitado y una breve historia sobre la capital de cada provincia. De igual forma hago en la página Visitas países al blog, con la bandera del país y una breve historia sobre el mismo. Yo disfruto al máximo al escribir este blog y espero y deseo que los que entren y lo lean hagan lo mismo.

domingo, 30 de enero de 2022

 -A deseo sobre el ala del jilguero-



Hueles a verde, a fresco, a nuevo,
a mañana clara, a atardecer viejo,
a blanca mirada, a mar sereno;
hueles a todo eso y a azul deseo.

A deseo sobre el ala del jilguero,
a su cantar, a su aleteo.
Hueles a sol de mediodía,
a trigo, a amapola y a centeno.

Hueles a gotas de lluvia en el polvo seco,
a rama caída en mitad del sendero,
a flor de naranjo y a flor de romero;
hueles a todo eso y a azul deseo.

A suave pluma, a caminar viajero,
a nieve de montaña, a roja seda.
Hueles a hojas otoñales en la vereda,
a  leña mojada, a helecho y a enebro.

Hueles a pelo limpio mecido al viento,
a arena de playa, a frío de enero.
Hueles a campo labrado, a recuerdo,
y a azul deseo; hueles a todo eso.




-Lo que no te conté al despertar-


No son tus aguas las que reflejan mi ayer,
ni tus hojas muertas a corriente,
ni tus tardes doradas de suave querer,
las que sugieren a los días ser
amantes de la noche, ser su simiente,
amantes del tiempo y del presente.

No son tus aguas las que guardan miradas,
ni las que huyendo miran atrás
ni tus arroyos son tus hijos ni tus hadas,
ni tu muerte en el mar espadas
que se claven en el aire sin respirar.
Es lo que no te conté al despertar.

Porque mis sueños mueren al frío alba
y con ellos mis secretos rojos,
los que a mis tristes mañanas de malva
tus gotas blancas mojan mi alma
escapando libres por mis ciegos ojos.
Es lo que no te conté a lo lejos.

Que tu murmullo sea testigo de mi perdida calma
para que siempre me sepan a nuevos tus viejos besos.



En la soledad del momento, del instante, se tiene la necesidad de imaginar ese respirar cálido del que no tiene el tiempo. Solo la imaginación con el paso de las estaciones llena de emoción al recuerdo. Y éste se convierte en un suspiro al viento, a la noche, a ese atardecer de lucero o a esa luna llena de otoño. De esas trece lunas que conforman una y de esa una que nos mira y decide ser testigo con esa sombra que solo ella es capaz de ofrecer. 




 

Los colores en el mes que nació enero





-Nací para tí-

Ámame como la tierra a la lluvia;
nací para ti en la luna creciente.
Nací para ti en la mañana de enero;
ámame como gotas a corriente
buscando a su mar en su desespero.

Nací solamente para ti,
como el frío ama al hielo
o como ese rayo de sol
que persigue a otro en su vuelo.

Ámame como la mirada a la piel,
que yo nací para ti;
ya no busques en tu caminar,
que yo nací para ti;
para ser tu despertar.

Nací para ser tuyo; tu deseo,
como el río cuando nace
que desea morir abrazado
y entregarse a un día nuevo.

Ámame y sé mi juventud
porque el alma no envejece,
que yo nací para ti
y lo hice en el año oscuro,
para que tú fueras mi luz.


-Los colores de enero-

¡Deja que mire los colores...!
Y que el mar me traiga tu nombre,
que escuche las notas del valle...
que mire tu reflejo tras la pisada...
que oiga como me llamas
tras beber esas gotas de agua
que de tus labios nacen
al besar las hojas que mueren
para nacer de nuevo en tus ramas.

A cada paso por la solitaria calle
siento tu mirada a mi mirada clavada
y ese olor al recordar tu alma mojada
riñe sonriente al frío aire de enero
y le pide cabizbajo que sea viejo,
que los árboles siempre lloran
para que sus nobles sombras
puedan ser primavera de nuevo...
y que no se retrasen ni lleguen tarde
y al sol, a ese sol de enero, entretenerlo.




 

Un pedacito de los dos





-Un pedacito de mi-

Un pedacito de mi me robas cada vez que tu rondar sigo.
Un pedacito de mi, a tu sombra nocturna, se va contigo.


-Con cada paso-

Sentí la arena fina mojada hundirse
con cada paso que sobre ella daba.
Te miré y por tu reír sé que me hablabas
y con tu frescor volvieron a cubrirse.


-Al pasar dos inviernos-

Volaron tus besos y pasaron dos inviernos
Suspiré al aire por ellos y volví a tenerlos.


-Los cerezos del lago-

En el lago vi reflejado a los cerezos llorando
porque alguien les contó de un amor soñado.
Al pronunciar su nombre sus pétalos me contaron
que bajo ellos, dos amores con un beso sellaron,
lo que la vida antes de conocerse les había dado.



domingo, 7 de marzo de 2021

 

A los sueños dile sí





-Mis pensamientos a tu fino contraluz-


Mis pensamientos a tu fino contraluz
con sombras de color de la mañana
donde los recuerdos son tus labios
que atrapan a los  míos como el mar al agua.

Mis pensamientos a tu fino contraluz
de rozarte sin tenerte y morderme la gana.

Mis latidos a tu mirada con hilos de lava
porque tu calor a mi frío apaga.
Mis pensamientos a tu fino contraluz
son los que a mi vida convierten en tu charca
en la que mojas tu manos para refrescar mi alma.

Mis sueños a tu  pasión
reciben a la noche a su llegada
para que tu reflejo consiga mi calma.
Mis pensamientos a tu suave besar
son los que nacen para morir
junto a las gotas en la tierra cansada.

Mis pensamientos a tu fino contraluz
perdidos en la madrugada
cubriendo con hojas tus desnudos pies
y sintiendo como tu sonrisa
a mi sonrisa vela hasta el nuevo alba.

Mis deseos a tu espalda desnuda
mojados por la niebla de la fría playa
secándote bajo la fina y cálida arena
escribiendo tu mirada a mi mirada.

Mis pensamientos a tu fino contraluz
de rozarte sin tenerte y morderme la gana.




-La calle 21-


Sonríes cuando paseas por la calle 21
y le dices a las gotas de lluvia dorada
que al mojar las hojas del joven fresno
sientan como acarician su mirada
y sean el dulce sueño de mi sueño.

Pisas los finos adoquines cuando te lloran
y caminas con tus pies desnudos llamándola
para contarle que cada noche de mayo
piensas cerrar los ojos y al saludarla
le dirás que por sus labios las lunas imploran.

Te sientas mojado en el banco de madera
y esperas a que llegue ese beso prometido
que sin tiempo y enloquecido
pregunta a cada anochecer
si ya queda poco para que llegue su destino.

viernes, 8 de enero de 2021

 


La tienda de estilográficas




     Moverse entre la muchedumbre con tanta prisa le ponía nervioso. Él mismo aceleraba el paso por imitación y parecía que llegaba tarde a todos sitios. La noche anterior había empezado a leer una novela donde las personas tenían que  hacer sacrificios por sobrevivir, y donde la sociedad cada vez era menos amable. Se paró un instante delante de un escaparate que le llamó la atención: exponían plumas estilográficas y bolígrafos antiguos. Creía que ese tipo de negocios ya no existía. Al lado de una de ellas había como un pergamino pequeño con unas letras que no distinguía bien a leer. La verdad es que al ver aquello le daban ganas de comprarse una y ponerse a escribir. Siguió caminando pero a los pocos pasos se paró y volvió a la tienda. Tenía que entrar y preguntar el precio de aquella estilográfica. Le entraron unas ganas terribles de comprarla.


     -¿Lo sientes?
     -¿El qué? No te entiendo.
     -¿No lo sientes... de verdad?
     -Bueno, siento tu aliento sobre mi boca y tu corazón latiendo muy fuerte.
    Rafa odiaba la simpleza. Tampoco es que él fuera muy complicado de entender; amaba la vida aunque también la odiaba a veces y suponía que a todos les pasaba lo mismo pero ser una tabla plana en los sentimientos y no mostrar calidez en las palabras ni en el tacto del roce o la mirada le hacía pensar lo que realmente buscaba la gente. Pero desde aquella tarde todo había cambiado.
     -¿No sientes nada más?
     -¿Te refieres a...?


     Al entrar notó un olor peculiar. Olor a papel viejo, a madera, a tinta, todo en una mezcla que le hizo respirar profundo y por un segundo cerrar los ojos. ¿Cómo era posible que nunca se hubiese fijado en aquella tienda? Él solía recorrer las tiendas cada fin  de semana. Por cierto, ni se había fijado en el letrero ni, por tanto, en el nombre del negocio. No era muy grande, pero si estaba llena de artículos y no es que estuvieran muy ordenados pero eso le gustaba. No había nadie pero enseguida apareció un chico muy joven y detrás de él una mujer de mediana edad.
    -Juanjo, coloca el pedido de aquella caja -dijo la mujer señalando al muchacho con la mirada -Buenas tardes -continuó- ¿En qué puedo ayudarle?
     -Pues he visto una pluma en el escaparate que me ha gustado y me gustaría saber qué precio tiene.
     -Es raro porque todas tienen el precio puesto, pero no se preocupe ahora se lo miro -dijo la señora con cara seria mientras miraba de nuevo al muchacho como si él fuera el culpable de que la pluma no tuviera el precio expuesto y salía de su pequeño mostrador.
     -Es cierto, no tiene el precio puesto -se disculpó la mujer- Ahora mismo no estoy segura del valor que tiene pero se lo miraré en la factura. Nos llegó ayer y la puso mi nieto, ¿sabe?, él me ayuda porque desde que murió mi esposo yo no doy a basto.
     -¿Y no estará escrito en el pequeño pergamino que está a su lado?
    -¿Eh, qué pergamino?¡Ah, este papel! Ni sé qué es. Pero parece decorativo. ¿Juanjo, cuando pusiste la pluma en el escaparate venía con este papelucho?
     El joven miró hacia ellos y levantó los hombros pero miró extrañamente al hombre.


     -Me refiero si sientes algo especial, algo interior. Excitarse es fácil pero es simple.
     -¿Fácil? ¡No es tan fácil! Y contigo menos.
     -Dice que pregunte.
     -¿Quién?
     -El pergamino.
     -Estás majareta. Lees demasiado y no estás bien.
     -Leí un pergamino, bueno, una especie de pergamino y ponía eso.
     -Ya, y tú le haces caso a un pergamino. Eres muy raro.
     -Somos raros; tú también. Y si no has sentido nada será porque no sientas nada.
     -Mira, tienes razón: no siento  nada porque se quitan las ganas.
     -El chico también.
     -¿El chico¿ ¿De qué chico me hablas?
    -Había un chico en la tienda. Cuando compré la estilográfica y leí el pergamino él me dijo que lo escribió una persona que sabía verdaderamente lo que era el amor.
    -No entiendo  nada de lo que me cuentas. No sé de qué chico me hablas, ni del pergamino ese ni preguntas raras. ¿Y qué va a saber un criajo o un papel del amor?
     -¿Entonces  no has sentido nada cuando te he cogido la mano y te he abrazado no?
   -Vete al carajo. Pareces idiota con tanta tontería esta. Yo necesito lo que necesito. La poesía romántica para los poetas locos.
   -Ellos, seguramente, son los que más saben de esto porque no les da vergüenza escribir lo que sienten.
     -Cursilerías. Tú hazle caso a un pergamino y a un chico mocoso. Yo tengo otras cosas que hacer.


     La señora cogió el pergamino del escaparate y la estilográfica y los llevó al mostrador. Estuvo mirando en una carpeta y luego en un cajón.
     -Bueno, no encuentro este modelo. Ahora no sé su precio, pero no debe ser muy cara. Espere que mire dentro. Es un segundo.
     -Sí, de acuerdo, no tengo prisa -sonrió el hombre.
     Cuando la  mujer entró en la trastienda el muchacho se acercó a él.
     -No tiene precio.
     -¿Perdona? -preguntó sorpresivo.
     -La pluma. No tiene precio.
     -¿Tan cara es?
    -No. No tiene porque no es comprada. Mi abuela no encontrará ninguna factura donde salga este modelo.
     -Ya, ¿pero entonces porqué la tenéis ahí en el escaparte?
     -Usted ha entrado por ella, ¿verdad?
     -Sí,  así es.
     -Pero en realidad no buscaba una estilográfica, pero aún así ha entrado y preguntado por ella.
     -No te entiendo. ¡Claro que quería una estilográfica! ¿Si no, para que iba a entrar?
     -Para saber que se siente.
    En ese instante el muchacho le cogió de una mano y con el otro brazo le dio un abrazo suave.             Después le miró a los ojos y se marchó a la trastienda también. Esto desconcertó al hombre porque no entendía nada. ¿A qué venía todo aquello? Por alguna extraña razón cogió el pergamino y leyó:   Abraza y pregunta: ¿lo sientes?


     -¿En serio te cogió de la mano y te abrazó?
     -Sí. Y te confieso que todavía siento su mano en la mía. Fue algo raro.
     -¿Y qué pasó después?
    -Volvió la señora y me dijo que no podía vendérmela porque no sabía el precio. Pero que podía elegir otra. Yo le dije que no importaba que volvería otro día y si ya sabía el precio y no la había vendido pues la compraría. Me regaló el  papel que ponía esa frase por las molestias.
     -¿Y el chico?
     -¿El chico qué?
     -Si salió de la trastienda, si lo viste de nuevo y te dio otro abrazo o la mano de nuevo...
     -No. Cogí el papel miré de nuevo la frase escrita en él pero lo dejé en el mostrador y me marché.
     -Tú eres muy tonto. Haces exageraciones y te pones muy trascendente. ¡Qué tontería todo eso, de verdad!
     -¿Sabes? Creo que me iré a dar una vuelta.

    Salió de la tienda muy pensativo. Rafa era un hombre de mediana edad que toda su vida había creído en el amor verdadero pero nunca lo había encontrado, o al menos lo que él creía que debía ser un amor de verdad. Al pisar la calle de  nuevo sintió algo diferente, sin poder explicar el qué, pero sí sabía que se sentía muy bien. Iría a ver a su novia y le haría la pregunta, por curiosidad. Ella no era muy cariñosa pero él también era muy pesado, con lo cual, lo ideal sería equilibrar un poco la balanza.Ahora se preguntaba si realmente estaba enamorado de ella o no y si ella lo estaba de él.
     Llegó a casa de la novia, ella le abrió la puerta y sin decir nada más le cogió de la mano al mismo tiempo que la abrazaba y le preguntó: ¿lo sientes?


     Su novia no le amaba, ahora lo sabía. Decidió dar una vuelta, no para lamentarse, si no porque en el fondo deseaba volver a la tienda. Había algo en ella de embrujo y deseaba ver de nuevo al muchacho para que le respondiera a algo. Aquel chico tenía un halo de misterio y todo aquello le parecía, cuanto menos, curioso.
     Al entrar de nuevo en la tienda "notó" otra energía, otro ambiente, incluso otro olor, no era el mismo. No le dio más importancia y se dirigió a la señora de antes.
     -Hola, señora. ¿Se acuerda de mí? Sé que es pronto para que usted haya averiguado el precio de la estilográfica pero como mi casa me pilla cerca he entrado por si había suerte.
     -Ah, sí. Le recuerdo -dijo la señora mientras le miraba muy ligeramente a los ojos- Pero lo cierto es que no he podido averiguar nada. Como habrá visto ya no la tengo en el escaparate. La he guardado en el almacén.
   -¿Y su nieto no podría intentar averiguar el precio? No sé, en alguna casa de estilográficas o almacenes o tal vez por internet... Yo de eso no entiendo mucho.
     -¿Mi nieto, de qué nieto me  habla?
     -Pues del chico joven... de su nieto.
     La mujer cerró un libro de cuentas en el que estaba anotando algo y miró fijamente a Rafa.
     -Debe estar confundido. Yo no tengo ningún nieto.


     -He vuelto para decirte que tengo la estilográfica que me gustaba.
     -¡Ah! pues mira que bien.
     -Y para decirte que me marcho. No estoy enamorado de ti. Me voy con el chico.
     -¿Pero qué estás hablando? ¿Te has vuelto loco o qué? Dúchate y te relajarás.
     -No lo entiendes, nunca entiendes nada. Me voy de tu lado, no estoy enamorado. Él me espera, él y los que aman.
     -Definitivo: estás majara perdido. No es la primera vez que haces algo así y luego vuelves. Todos los hombres luego vuelven. Su "cabeza" no da para más.
    -Se trata solo de amar. De eso tú conmigo nunca aprenderás y yo contigo tampoco. Pero él me enseñará porque el amor y amar también se enseña y se aprende y yo estoy dispuesto a hacerlo.
   -A tu edad ya deberías superar esto. ¿Piensas que alguien te va a querer como se hace en la adolescencia?
    -Se puede aprender aunque sea en el último día de tu vida. La adolescencia no tiene la exclusiva del amor. Puedes vivir cien vidas y nunca encontrar al amor de tu vida pero puedes hacerlo en un solo día.
     -Lees demasiado. Piensa por ti mismo y actúa en consecuencia.
     -Eso mismo es lo que hago y por eso mismo me alejo de ti. Suerte.


     -¡Pero si usted mismo me dijo que era su nieto! El chico que estaba esta mañana ayudándola y que gracias a él podía llevar la tienda porque su marido había fallecido.
     -Bueno, debe haberse confundido, señor. Yo estoy viuda sí, pero nunca tuve hijos.
    -Pero esto es algo extraño. Yo lo vi. Incluso cuando usted se fue detrás a mirar el precio de la pluma él me dio la mano y me abrazó.
    -Estaría ensoñando, señor -contestó la señora con una sonrisa- Le repito que no tengo ningún nieto.      -¿Desea algo más?
    Rafa no salía del asombro. Estaba seguro de que había un muchacho la primera que entró en la tienda. Apenas podía articular palabra.
     -Bueno, no sé que decir. ¿Es posible que me lleve la pluma? Dígame un precio razonable.
    -Estuve mirándola después de marcharse usted. Es antigua y muy rara y si le digo la verdad no recordaba ni tenerla. No sé cómo ha llegado aquí.
     Después de unos momentos de reflexión dijo la señora:
     -Mire, el precio será el doble de la más barata, ¿qué le parece?
     -Bueno, me parece bien. De acuerdo.


   Se sentía liberado. Podía respirar de nuevo sin esa carga que se siente cuando se convive con alguien pero no le amas. Todo se sentía mejor. Y encima tenía la estilográfica. La señora había sido, finalmente muy amable, y se la había dejado barata. Esa noche pensaba dormir muy bien.
    Al llegar a la esquina de su casa el corazón le empezó a palpitar de manera exagerada. Se mareó y todo empezó a nublarse. Al fondo divisó una figura que le resultaba conocida. Llegó a él y era el muchacho que había visto en la tienda.¡No podía ser! Le dio la mano como la primera vez, le abrazó igual, incluso algo más tierno, y le preguntó:
     -¿Lo sientes?
     -Sí, si lo siento. Ahora sí.
     -Entonces ya puedes venir conmigo.


miércoles, 30 de diciembre de 2020

 

Con razón quise amarte






Sentí como me "golpeaba" contra el fondo de la garganta y como se deslizaba por toda ella. Fueron varias bocanadas y jamás había experimentado aquello. Me asombró la cantidad y aunque estuve apunto de atragantarme no lo hice. Yo seguía con los ojos cerrados y sentí como sus labios se posaron sobre los míos aunque siguiera con la boca entreabierta. Me cogió de la nuca y me apretó contra él con cierta fuerza. Cuando se retiró abrí los ojos y me fijé  en su mirada totalmente fija en la mía, sin pestañear. Me pasó su dedo índice por mis comisuras y limpió algo de saliva y se llevó el dedo a la boca y esgrimió una leve sonrisa. Aquella sonrisa me volvió loco, con aquellos dientes tan blancos y perfectos. Quise hablar y no pude porque con el mismo dedo índice me los posó en los labios en señal de que no dijera nada. Me puso de pie y me volvió...

Era una de aquellas mañanas claras de otoño que tanto le gustaban. Se dirigió a la parada como de costumbre sintiendo ese frescor que le daba una "energía" extraña. Subió al autobús y a las pocas paradas ya estaba casi lleno, cosa que odiaba. Se levantó y cedió el asiento a una  mujer con su hijo pequeño cogido de la mano y vio detrás de ella a un joven con una mochila negra en un hombro con varios piercings en la boca que se giró y se puso de espaldas a él. No pasó mucho tiempo cuando el autobús iba repleto y sintió como el chico se pegó a él. Quedó bloqueado, Quiso separarse pero no pudo por la gente y porque el chico le "apretaba" bastante. No le gustaba que le tocaran pero "aquello" le pilló de sorpresa.
   -Siento esto -le dijo en voz baja- Estoy muy avergonzado. No pienses mal, por favor.
   -No te preocupes -contestó el chico sin girarse- Me gusta... y mucho. 
   -Nunca me había sucedido algo así. Ha sido instantáneo. No lo he podido evitar.
El chico se apretó inclusive un poco más y él creía que iba reventar, literalmente. No podía seguir así mucho tiempo y por fortuna en la siguiente parada bajó bastante gente. Se separaron un poco pero sin girarse, solo se rozaban. A los poco segundos el chico se dio la vuelta. Quedó asombrado. ¡No podía ser!

La verdad es que siempre había deseado poder declararme bajo la luz de la luna llena con el mar de fondo y cuando le vi por primera vez deseé que fuera él; que fuera él de quien poder enamorarme. Aunque era tan enamoradizo que ya daba igual. Tenía cerca de cincuenta años, y aunque los llevaba muy bien y me conservaba en condiciones, los años no perdonaban, y el estar solo ya había empezado hacer mella en mi ánimo. Deseaba estar solo para no dar explicaciones a  nadie y sentirme libre, pero en el fondo de mi alma deseaba que esa libertad la pudiera compartir. Había tenido encuentros esporádicos y algún rollo más duradero pero no es lo que quería, "aquello" solo era pura necesidad biológica. No tenía un prototipo determinado, pero sí que fuera muy cariñoso y muy romántico. Mis amigos me llamaban el cursi de los versos ya que Bécquer ha sido siempre unos de mis poetas predilectos. 

Era verano y había acudido a una fiesta organizada en una masía por unos amigos, ya que cumplían 25 años de casados. Le miré a los ojos y sentí ese hormigueo nervioso tan difícil de explicar. Enseguida quise poder acercarme a él, olerle, sentirlo. Pero era el hijo, seguro, de algunos de los invitados y la chica que estaba junto a él sería su novia. Me olvidé del tema y seguí de charla con los amigos. Pasados unos pocos minutos acudí a unos de los baños que había por toda la masía y mientras me lavaba las manos entró él. El corazón me dio un vuelco y se me aceleró hasta el punto de que pensaba que mis latidos él los escucharía ya que me miró y sonriendo me dijo: ¡hola!. Le contesté con "un qué tal" nervioso y al pasar junto a mi y ponerse en el lavabo de al lado sentí esa fragancia y perfume que nunca olvidaré. Se miró al espejo y me miró a través de él. No podía apartar la mirada y él la sostuvo sin retirarla tampoco. Se acercó me cogió una mano y apoyando la otra en mi pecho acercó su boca a la mía.

Ir a la fiesta aquella de aniversario de  no se sabe quien no era lo que más le apetecía a Ricardo. Intentó convencer a sus padres de quedarse pero no hubo forma. Había que ir y había que ir, y punto. Odiaba eso. Los padres suelen ser muy aburridos y los suyos se llevaban el premio mayor. Menos mal que iban a ir más jóvenes que aunque no eran amigos si eran conocidos. A él les aburría los de su edad, les parecía demasiado infantiles pero eso era preferible que no una fiesta de mayores. No entendía muy bien de qué se reían sin parar. Aunque suponía que cuando él lo fuera le pasaría lo mismo. Y la música, ¡ay la música! Siempre la misma música ochentera (asi la llamaban) que aunque había buenas canciones podían combinarlas con otros estilos. A él le gustaba en especial el gospel, es la música que le llenaba, pero para pasarlo bien prefería la moderna.

Al llegar, los últimos como siempre, parecía que algo iba a ser diferente, lo presintió. Había un ambiente bonito, alegre, con mucha gente de todas las edades y parecían que ya se lo estaban pasando en grande. Sus padres enseguida se perdieron en saludos y se olvidaron de él. Saludó a varios conocidos y una hija de unos amigos de sus padres se le acercó muy sonriente. Ya la conocía de otras ocasiones y era algo pesada pero muy simpática. Después de unos minutos, a lo lejos, entre la gente, se fijó en él. Inmediatamente empezó a respirar más fuerte y se quedó fijamente mirándolo. Cuando este hizo lo propio y le cruzó la mirada quitó la vista enseguida y miró hacia otro lado. Se puso muy nervioso y la erección fue inmediata. Se puso la mano delante intentando disimular. Vio como se acercaba a él pero porque iba saludando a los presentes. Le dijo a la chica de ir a la barra que había al aire libre y pedir algo. Aunque disimulando no dejaba de fijarse en él y en lo que iba haciendo. En un momento vio que se dirigió hacia uno de los baños y sin saber cómo decidió seguirlo.

...y me volvió a besar de aquella manera tan especial. Su lengua, húmeda, fresca, recorrió la mía despacio al principio, y luego con la punta me golpeaba la mía muy rápido. Paraba y luego me la pasaba por los dientes muy despacio. Sentía su respiración, fuerte, y sus latidos golpeaban mi pecho con dureza. Su aliento y el sabor de su saliva hicieron que casi me desmayara. Nuestros cuerpos estaban tan juntos que sentí como si solo fueran uno. Se lo  noté tan grande y duro como la primera vez y eso que no hacía más de diez minutos. Sus manos eran fuertes, como a mi me gustaban, que le cogieran con fuerza, con seguridad. Me agarraba tan fuerte de la cintura que era imposible escaparse y eso me producía tal placer y excitación que sentía que la vida, realmente, era solo eso. Por segunda vez me cogió de la cabeza y me hizo agachar mirándome fijamente a los ojos. Aquella mirada me subyugaba de tal forma que parecía hipnotizado. Hubiese hecho lo que me hubiese pedido sin condiciones. Todo. Por segunda vez me dirigió en todo como hizo minutos antes. Y por segunda vez sentí como me golpeaba la garganta sus bocanadas y como bajaba por la garganta con el espesor de la primera. Me olvidé de la gente, de la fiesta, del tiempo, solo quería seguir así todo lo que fuera necesario. Me alzó sin apartar la mirada, me agarró levemente del pelo tirando hacia atrás y me besó profundamente, después me susurró que lo que sucediera a partir de ese momento no tenía importancia. Sentí como se acercaba gente entre risas y disimulamos. Yo me fui esperando volver a verle durante la fiesta, pero no fue así. No le volví a ver hasta aquel día, pasados ya unos seis años.

Quedó asombrado, sin palabras. ¿Cómo era posible? Los dos se quedaron mirando fijamente, con sorpresa y al mismo tiempo con una cierta vergüenza.
   -¡Jamás hubiese pensado en volver a encontrarte! -dijo con rubor.
   -¿Qué tal estás? -preguntó Ricardo también ruborizado esgrimiendo una gran sonrisa.
   -No sé que decir, la verdad.
Tras unos segundos de silencio Ricardo contestó:
   -¿Y para qué hablar?
Al llegar a la parada el joven bajó y le preguntó:
   -¿Bajas?
Por supuesto que bajó. Y más en aquel estado. Y esa forma de preguntárselo ya le volvió loco. Aquel atrevimiento le pareció mágico al igual que la primera vez que le cogió de la mano en el baño y le besó. Jamás, ni una ni otra vez había sentido lo que había sentido, jamás.
   -Y bueno, cuéntame, ¿qué ha sido de tu vida?
   -Nada en particular. Después de "aquello" quise saber de ti pero tampoco  hice mucho por ello. No sé, fue tan mágico y maravilloso que pensé que si nos volvíamos a ver se rompería toda esa magia.
   -¿En serio? -preguntó extrañado- Yo ya sabes por qué.
   -Sí, lo sé. Estuve mucho tiempo "soñando" a diario con ese momento, con aquella noche.
Los dos sonrieron. Sabían que los dos se habían deseado así en la distancia. Y ahora, después de varios años habían vuelto a coincidir. Enseguida se notó en el ambiente el deseo. Emanaba por todos lados, en cualquier gesto, en las miradas, en la respiración acelerada y nerviosa inevitable.
   -¿Tienes pareja? -preguntó Ricardo mientras se guardaba el móvil.
   -No, que va. ¿Tú?
   -Sí, tengo...
La cara de desilusión fue mayúscula, pero al mismo tiempo se lo esperaba. Aunque hubiese deseado y había soñado desde aquel día en poder volver a verlo y poder declararse como siempre había querido no podía esperar que sucediese. Ya demasiada casualidad había sido volver a encontrarlo.
   -...pero hay deseos que ni siquiera la pareja puede evitar.
   -¿Qué quieres decir?
   -Hemos llegado, vivo aquí. ¿Quieres subir?

Nunca nadie había conseguido hacerme temblar con una sola mirada como lo hacía él. Le invité a subir simplemente porque tenía que hacerlo. Actuaba mi instinto, mi "Yo" que no controlaba. Se me aceleró el corazón de tal manera al decirme que sí que mis sienes y mi cuello latían con una fuerza exagerada. La erección fue superior a la primera vez que nos vimos porque ahora estaríamos solos. Eso me daba un morbo tan grande que se me hizo eterno hasta llegar a la puerta. Al entrar y nada más cerrarla me sujetó con esas manos y esa fuerza que me volvían loco. Y volvió a besarme de esa forma que tanto había extrañado estos años y que nunca nadie más lo había hecho. Ni siquiera mi actual pareja. Me besó con tal pasión que creí morir y sin recordar justo el momento me vi completamente desnudo al igual que él, los dos de pie. Me miró sin pestañear. Esa mirada única, penetrante, de deseo eterno. Me giró y noté su lengua húmeda por toda mi espalda. Bajó lentamente y recorrió todo mi cuerpo. Le notaba tan excitado que supe que no tardaría. Como así fue. Aunque con dolor éste pasó enseguida al placer. Sus movimientos eran lentos, rápidos, profundos, suaves... Yo no tardé nada y él tampoco, daba igual. Lo sentí. Fueron unos segundos donde jamás había sentido tanto placer. No había habido muchas palabras, no importaban, pero sus palabras finales nunca las olvidaré porque son las que siempre me han acompañado en mi soledad: "Con razón quise amarte".


   

miércoles, 2 de diciembre de 2020

 

La luna azul de noviembre





"No sé si en el pasado se amaba, ni siquiera sé si ha habido pasado. No puedo imaginarlo y menos entenderlo. ¿Si el amor antes no existía y ha evolucionado cómo será este en el futuro? ¿Cualidad humana o falsa vanidad? No creo, en absoluto, que al amor sea química solamente y que dure pocos años; es cuestión de que uno encuentre a ese amor verdadero del que tanto nos  habla la literatura y ese amor durará eternamente, a pesar de que dejen de existir, aunque si es así la vanidad está justificada. Ese amor "viajará" por el universo siempre. Es así como nacen la estrellas. Muchas veces he deseado una existencia sin amor pero entonces ni las estrellas ni tú me hubieseis hablado; dicen que algunas persona así sienten, pero no creo que sea cierto. Hasta el más despiadado..."

-Un momento, no sigas.

-He venido a hablar contigo.

-Yo te he traído conmigo para que estés a mi lado, para que no justifiques tu odio.

-No, no es verdad.Yo no odio.

-Sí. Odias la vida por el mero hecho de vivirla. La odias porque tiene fin y no lo comprendes. La odias porque te gustaría amar eternamente tal y como eres y no entiendes que una vez que se ama ya siempre existe. 

-Yo no odio, no digas eso vieja luna.

-Odias lo que no sea amor y ni sabes si existe, porque te lo cuestionas y a mi me preguntas. Deseas más enamorarte que se enamoren de ti. Fluye y sé corriente, no te detengas en ningún lago porque eso solo retrasará el momento. Vuelve por tu sendero y escucha a los cedros y las hayas como te hablan. Saluda al día, engaña a la noche y ven a abrazarme.


Siempre que me  hablaba del amor no le entendía. Me decía que pasaba eso por no saber amar porque el amor se aprendía al igual que el cariño, que el ser humano nace libre de la carga de los sentimientos aunque hubiera entendidos que afirmaran que al amor es lo que nos había hecho evolucionar y ser lo que somos. Incluso me dijo que hablaba contigo y siempre me recitaba el mismo poema, incluso me lo regaló en un papel escrito:


Abrazando a la luna azul ella me susurraba:
si le sonríes y mi luz pones en sus labios...
si después los tuyos los sellas en su alma...
si su lento respirar a tu respirar calma...
cuéntale que una noche el lucero lloraba.

Dile que las estrellas no brillan en el firmamento
que son sus pupilas las que te guían en la noche.
Dile que su amanecer es tu rocío
que sus manos cálidas alivian tu frío
dile que su vida para ti solo es un momento.

Recítale los más bellos versos de amor
esos que que se escriben solos en el aire,
esos en los que los sueños cantan y olvidan
y que sean ellos los que muriendo te pidan
que bailes la danza de fuego a su alrededor.

Háblale del mar, de sus olas, de su brillo
de cómo al anochecer su olor te serena.
Pídele que su corazón lleve sus latidos a tus venas
y que tu mirada al igual que la de un chiquillo
solo quiere a la alegría e ignora a la pena.


Después siempre me decía que al amor no entiende de belleza y yo le respondía que yo jamás me enamoraría de una vaca y él me contestaba que no lo jurara. Y ahora que han pasado unos años, demasiados, le echo de menos; bueno desde el primer día, tengo que reconocerlo, aunque el silencio fuera mi compañero. Hecho de menos su forma de hablar de la vida, de lo que pensaba del amor porque me doy cuenta de qué amaba de verdad, sin obstáculos. Me dijo una noche que una luna azul, tú, le reprendió porque odiaba y él, aunque no le contestó, pensaba que el amor y el odio era lo mismo solo que vivido en un antes y un después. Nunca lo entendí y sigo sin entenderlo.

¡Qué sensación de vacío! La vida, estaba claro, que no trataba a todos por igual, pero al tratarse de un niño era más desalentador. La  niñez es la etapa en la que más se ama de una forma natural, incluso más que en la adolescencia o juventud, según él mismo me decía ya que el amor era visto sin la visión de los años. No estaba del todo de acuerdo o sí, no lo sé, pero su forma de explicarlo denotaba seguridad, de convencimiento, de una cierta sabiduría, lo que me producía una sensación extraña entre asombro y respeto.

Ahora que no está, que no puedo mirar como sus ojos brillaban al hablarme de tí, me doy cuenta que existe el amor tal y como él me lo contaba, tal y como él lo sentía, porque aquí me hallo pensando a tu lado, expresándote lo que siento aunque no obtenga respuesta de tí. Supongo que aunque comprenda lo que es el amor no lo siento como él, ya que no me respondes. Él me decía que cuando oyera tu voz, cuando tú me hablaras sabría qué es el amor aunque no amara. ¡Qué chiquillo! Sólo doce años y la vida lo ha querido para sí; se lo ha llevado consigo. Él no creía en la muerte, nunca hablaba de ella. Decía que era la vida que acunaba a la vida. ¡Cosas de críos! Hablan y no se les entiende.

Me recitaba poemas, me hablaba constantemente de tí, de las estrellas, del mar, del viento, del río que alimenta a la tierra, A su corta edad y ya sentía así y se expresa de esta forma. Yo no le hacía al principio mucho caso, lo veía como un locuelo soñador. Y ahora que mi vida llega a su fín, en la que he vivido amores, desalientos y sueños no he encontrado a nadie que amara como él lo hizo, por eso tú si le respondías y por eso lo acogiste en tu regazo. Yo tenía solo dos años más que él y éramos los mejores amigos y la noche anterior me dijo que se iría contigo porque no querías que odiara. No entendí nada, pero si es cierto que está contigo ahora sé que lo recibiste porque querías que su amor fuera eterno y de haber seguido amándome nadie lo hubiese entendido, nadie. Gracias luna, gracias por tenerlo, por no dejar que su bondad y su pureza se olviden. Él te eligió a ti.




domingo, 16 de julio de 2017


La literatura en sus comienzos






Fragmentos de los códices del Cartulario de Valpuesta, en Santa María de Valpuesta (Burgos) del siglo XII, copia de los originales del siglo IX, primeros textos escritos en castellano. Hasta ahora se daban como tales primeros textos en castellano a las Glosas Emilianenses y por lo tanto a San Millán de la Cogolla (La Rioja) como cuna del castellano aunque  son estas dos poblaciones a las que se le atribuye éste título.



Al pensar en literatura lo solemos hacer en forma de un escritor o escritores y en libros, novelas, poesía u obras de teatro. Pero la literatura es mucho más que eso. Es la sabiduría del ser humano, de su evolución, de su sentir hacia la vida. Gracias a ella tenemos el conocimiento y hacemos uso de él. Para entender la inmensidad de la literatura universal y todo lo que engloba hay que remontarse a épocas anteriores a la expresión escrita a través de manuscritos, inscripciones, etc... ya que la especie humana necesitaba transmitir sus creencias, ambiciones, conocimientos y sentimientos no solo de forma oral, si  no de manera que quedara reflejada permanentemente. Ahí nace la escritura y con el tiempo la literatura.


Concepto de la literatura

Escena de La Ilíada
Homero es el autor clásico griego de
las obras épicas, La Ilíada y
La Odisea.
La literatura es un arte, de eso no cabe duda, y es de las artes que mejor transmite el conocimiento. Es un arte bello donde se emplea la palabra escrita como instrumento. De un modo más amplio, se entiende por ella el conjunto de obras escritas, en diferentes estilos, compuestas en cualquier tiempo o lugar.

Tenemos la literatura clásica, con la literatura griega, latina, árabe, hindú o hebrea. La literatura medieval en Europa con la literatura francesa, italiana, inglesa, rusa, alemana y española como las más destacadas. La literatura china y japonesa como las más influyentes en Oriente y la literatura moderna extendida a nivel universal.

De las múltiples divisiones que existen, en cuanto a lo que concierne al cuerpo de la literatura, se señalan dos: una referida a la extensión y otra al género. En la primera se distingue la universal, que engloba a todos los países, desde los primeros escritos hasta el presente; nacional, que se limita a un solo pueblo o nación; y particular, si es exclusivamente de una época o una determinada composición.

El género nace del fin que se proponga el autor, de la materia que se trate, el medio de expresión utilizada, etc. Aunque antiguamente el estilo de narración no existía hoy día se puede dividir el género en dos grupos, según la forma de su redacción que se emplee: poética, cuando se utiliza el metro o verso, y prosaica, cuando se recurre a la prosa. En la forma poética se incluyen los géneros dramático, épico, lírico y mixto. En la prosaica, el oratorio, doctrinal, histórico, narrativo y epistolar.

Pero lo verdaderamente importante en esencia es sentir afición a la literatura, sean cual sean los diferentes estilos y épocas, descubrir la belleza de las obras inmortales sin importar si son clásicas o modernas, admirar al ingenio humano, donde la literatura, y los libros, que en ellos están el saber y el conocimiento, puedan unir las ideas de las  nacionalidades más dispares.



Orígenes

Las más antiguas composiciones orales versaban sobre la religión y la guerra. Los sacerdotes, con toda seguridad, serían los primeros en transmitir de forma oral, y posteriormente de forma literaria, con las grandes gestas guerreras y de sus deidades religiosas.

Trajes típicos de tribus de Oceanía
Máscaras para espantar a los malos
espíritus, representaciones de
extrañas deidades y danzas tribales
de carácter religioso y guerrero. Éstos
dos temas forman la base de las
literaturas más arcaicas.
La diferencia entre la literatura antigua y moderna estriba en las antiquísimas crónicas de cultos religiosos y hazañas triviales ya que la literatura de aquella época hacía directamente el oficio de la historia, rememorando a su público, a sus pueblos, los hechos más importantes que habían ocurrido a su tribu y el orden en que habían sucedido. Pero esa "historia" no respetaba entre hechos reales y los míticos o leyendas. De ese mismo modo, no eran solo los sacerdotes quienes transmitían esos hechos sino los cronistas, fueran religiosos o no.

Por ejemplo, los indios americanos ahts creían que el primer hombre que existió se llamaba Quawteaht, éste se casó con el ave-trueno, Tootah, y de esta unión descendían todos los indios. Como divinidad, Quawteaht era inferior al dios-sol o la diosa-luna, aunque mandaba en la "otra vida". Aquí claramente se ve como se mezcla la  historia religiosa y la de la tribu.

Esto de no distinguir entre lo real y lo legendario, entre los hechos históricos y las creencias tradicionales, se descubre en las manifestaciones literarias relativas a unos y otras en todos los pueblos.

Todo ello dista mucho de la divisiones claras y netas con las que podemos clasificar la literatura moderna (entendiendo aquí por tal la de Occidente europeo de los últimos 700-800 años). No existe una referencia clara y exacta acerca de cómo fueron compuestas las primeras piezas literarias, pues eran objeto de la "tradición oral". Y seguro es que en esta transmisión oral muchos datos se perdían o se exageraban o bien se "modificaban".

Para los fines literarios la poesía ha estado siempre antes que la prosa, porque la primera es más fácil de recordar que la segunda. La poesía moderna es entendida, corrientemente, por estar expresada en versos que riman y tienen una métrica o cadencia especial. La primitiva no ofrecía  ninguna de estás características: lo distintivo de ella, seguramente, era la longitud de las sílabas o algunos recursos que hoy están en completo desuso.


Aparición de los géneros literarios: la épica

La poesía más arcaica, a la vez sacra y guerrera, debió ser, esencialmente, de carácter épico, de lo que tiempos posteriores se entendía que "debía contener" una obra literaria épica. Ésta tenía que tener una unidad de acción, donde el argumento o hilo del relato debe continuarse a lo largo de todo el poema, o bien que la acción debe girar entera en torno al héroe del mismo, da  igual que corra diferentes aventuras. En este último caso la acción se califica de episódica. El poema tiene que avanzar muy rápido, sin demasiados pensamientos moralizantes, y la mayoría de los que existen empiezan de una forma muy vivida, para que el oyente o el lector sea captado por la acción inmediatamente.

Es de ésta manera que los poemas más antiguos van adquiriendo el estilo épico. Siguiendo las composiciones y tradiciones más antiguas la religión y la guerra eran los dos temas principales, mientras que los temas como la magia o las profecías servían de vínculos entre los dioses míticos y la tribu para lo que se componían los poemas especialmente. Estos mismos temas dieron base a la idea de que el autor había sido inspirado por los propios dioses para cantar o recitar. De ahí provino la noción de "inspiración divina", según la cual, el espíritu o aliento de la poesía le era insuflado al poeta por los dioses o por algún ser invisible pero muy poderoso.


El drama

La segunda forma literaria que surgió fue el drama. Se dieron cuenta que los personajes de la épica cobraban más fuerza si eran varias la voces que personificaban las escenas y no un solo sacerdote o rapsoda. Por otro lado, todos los pueblos y razas, se dieron cuenta que si escenificaban o practicaban escenas rituales mímicamente esto conseguía darle más "fuerza" a la obra o a sus danzas tribales ya estaban en medio camino  hacia el  nacimiento del drama. La épica daba palabras a las situaciones dramáticas y dividiendo de forma adecuada las acciones de los héroes a diversas voces según los personajes de los poemas es como nació el primitivo drama.


La poesía lírica

Horacio
Horacio (Quinto
Horacio Flaco) fue
el poeta lírico más
representativo
de Roma
Después de la épica y el drama vino la poesía lírica. Siempre había habido poemas breves: invocaciones, conjuros, etc, que se transmitían en forma de verso porque esto ayudaba a la memoria individual y colectiva. La poesía épica tenía muchos autores y transmisores o poemitas de dichos poemas los cuales eran susceptibles de ser separados del conjunto original. Estos eran en su mayor parte elegías dedicadas a los héroes muertos o cantos y alabanzas a los afortunados.

Poco a poco, estos poemas compuestos para celebrar determinados hechos en determinadas circunstancias se fue generalizando y se compuso para toda clase de sucesos, superando las limitaciones de la propia épica. Aquí, igualmente, se halla la concepción del poeta como hombre inspirado. La inspiración podía ser por la muerte del héroe, el casamiento de un señor, o el propio amor que sentía el poeta por alguien o algo, o a otras muchas circunstancias que celebraba en un tipo de verso que posteriormente sería reconocido como el comienzo de la poesía lírica.


La prosa

El desarrollo de la prosa fue muy distinto al de la poesía. Porque la prosa se fue formando a partir del lenguaje del vulgo (pueblo), y solo se la consideró género literario y artístico cuando se dieron cuenta que tenía poderes influyentes sobre sus oyentes. Un comienzo fue las arengas que dirigían los generales y caudillos a sus tropas antes del combate, y por ganarse a la opinión pública, por lo que la influencia política fue esencial. Del estilo retórico pasó a una mayor llaneza y simpleza sin dejar explicaciones sobre el razonamiento abstracto.

La prosa más antigua sería lo que hoy se clasifica como literatura realista (composiciones directas sobre hechos e ideas, como contraposición a la descripción sobre personas o sucesos imaginarios, que hoy se le llama ficción). Pero la prosa, desde bien pronto, se desarrolló por otros caminos. En lugar de servir de base, por ejemplo, a las arengas de los caudillos sobre sus hombres, se transformó en un discurso muy elaborado que pudo haber pronunciado o que algún escritor le hubiera gustado que hubiese pronunciado, dando mucho énfasis a los hechos.

Por lo tanto, la prosa primitiva fue o bien una crónica donde de una manera simple se  registraban los hechos, o una historia, en la cual había probablemente mucha ficción; o prosa discursiva o didáctica, con un estilo apropiado para persuadir, para cambiar opiniones apelando a la razón y para argumentar pruebas reales más que emocionales.


Nacimiento de las literaturas nacionales

La épica y otras formas de poesía, el drama y la prosa, en sus distintas modalidades, fueron en sus comienzos muy similares en todas las sociedades nacientes del mundo aunque posteriormente, cada país o cultura adaptó la literatura a su pensamiento, forma de vivir y a su cultura particular.

La literatura griega y latina son las más influyentes, en principio, y la árabe, posteriormente, para la formación de la literatura española (ver entrada sobre la historia de la literatura española). Pero no hay que olvidar, a nivel mundial, con más o menos influencia, la literatura de la India, de China, (ver entrada sobre la historia de la literatura china) de todo el continente americano o la literatura semítica (babilonios, asirios, cananeos, hebreos, arameos, fenicios, árabes y etíopes).


Temas relacionados:


Literatura europea medieval

Literatura española en el siglo XVI



Bibliografía: AREA-5, Ideas y Creencias, 1976 de Editorial TIMUN MAS / Maravillas del saber (consultor didáctico) 1971. Título original: MERAVIGLIE DEL SAPERE de Editrice Europea di Cultura -Milano (Italia) / http://www.valpuesta.com/los-cartularios-de-valpuesta/

domingo, 7 de agosto de 2016

Mis poemas XXV


CUANDO EL SOL BESA AL MAR






Es tu sonrisa la que a la luna cautiva,
es tu mirada nítida a su parecer,
la que la noche celosa al fuego pide
que su envidia odie al amanecer.

Tu brillo, tus gotas, tu calma,
apresan y detienen
al viento y a su desesperanza,
a su despertar
a mi querer
a ese tiempo que no llega
a esa forma de enloquecer.

Cuando el sol besa al mar
cuando su respuesta azul
se entremezcla en sus olas
cuando enmudece,
cuando el silencio muere,
cuando su respuesta
se enorgullece.
cuando le habla y no responde...
entonces con su olor del alma
te enseña lo que es amar.




domingo, 10 de julio de 2016

Pastorela




Los trovadores, sobre todo provenzales, eran expertos en cantar las pastorelas

LA BELLA DANIELA


I

                        Por los campos de Priego
                        Vigilante, iba un caballero andante
                        Divisó a lo lejos a un labriego
                        Acercóse a él intimidante
                        Y presentóse: -Me llamo Diego
                        Caballero andante soy y en amores lego
                        Buscando voy a una pastorcilla elegante
                        De hermosos ojos negros, de mirada desafiante,
                        Para pedirle sus favores, hacerla mi amante,
                        Por su amor castellano estoy ciego
                        Por su amor suspiro y a Dios mismo niego.

                        II

                        Esperaba el caballero respuesta ansiada
                        Muchos eran ya los días de búsqueda negada
                        -Don Caballero: solo conozco una así de encantadora
                        La llaman Bella Daniela porque es muy agraciada
                        Pretendida por príncipes y reyes para ser adorada
                        Y a todos rechaza la linda pastora
                        -Lo sé; su fama llega desde Salamanca hasta Zamora
                        Pero mi cortejo a mi alma decora

          -P
or estos prados pastorea siempre encantada
Recitando en cantares la misma balada
                        Se la oye mucho al alba a la bella candora.

                        III

                        Siguió camino el caballero y no tardó en divisarla
                        Allí estaba sentada en la verde pradera
                        Su pelo meciéndose al viento y su cara rozarla
                        Bella era sin duda y su amor ojalá consiguiera
                        Habló despacio porque no quería asustarla
                        -Mi preciosa pastorcilla, me alegro de encontrarla
                        Largos días y noches a vos persiguiera
                        Su amor, Bella Daniela, a mi corazón sufriera
                        Me llenaría de gozo que me correspondiera
                        Yo la recompensaría en, de verdad, amarla
                        Déjeme, mi joven pastora, su amor conquistarla.

                        IV

                        -Caballero, disfrutar sin querer no me gusta
                        Mil engaños he padecido
                        De gentes crueles e indignas
                        Mi corazón ahora está dormido
                        -Mi juramento y esperanzas son dignas
                        De verdadero infante herido
                        Que entregara su vida injusta
                        -Valiente es y muy atrevido
                        Y mérito es el que hasta aquí llegue sin fusta
                        -¿Entonces desea mi amor hundido?
                        ¿Se aviene a quererme sin olvido?

                        V

                        -El amor no es amor si es forzado
                        Caballero andante de tierras heredado
                        Agradezco su valentía y su gallardía
                        Pero sin respuesta dese por informado
                        Que el ganado sigue apacentado
                        -Moza, no podéis romperme el alma. No seáis cría
                        Os amo profundamente. Os amo en demasía
                        Soy adinerado y en amores quiero maestría
                        -El amor no se compra, caballero desafortunado,
                        Su felicidad no será plena, será desdichado,
                        Siga su senda; para vos yo soy baldía.

VI

-Tengo tierras, palacios. Tengo lacayos y escuderos
No se resista, pastorcilla, aprenderá a amarme

-S
oy feliz en mi pobreza y mis ronceros
Su riqueza no conseguirá enamorarme
Caballero; prefiero la soledad a sus dineros
-No quiero su enfado. A tiempo sé retirarme
Nadie ahora podrá consolarme
Me ha ocurrido esto por ilusionarme
-Yo no le pedí ni sus ganas ni sus amores romanceros
Gracias por su caballerosidad pero tome otros derroteros
Y que sea el destino quien decida prendarme

VII

-He recorrido leguas para verla
He intentado su amor prenderla
Por bueno doy el esfuerzo emprendido
Admirar su belleza, moza mía, ha merecido…
Más la pena que poseer la más apreciada perla

VIII

-No insisto más –siguió- he logrado entenderla
Mi frustración ya no es por no poseerla
Si no porque su amor es puro y no escogido
-Convencida estoy de que no todo está rendido
La esperanza siempre hay que tenerla

IX

Don Diego, el caballero andante, su camino ha seguido
La Bella Daniela, la pastorcilla, ha sonreído
Su ceguera, una vez más, no conseguían comprenderla.



Autor: Claudio Sanz, extraída de su libro "Doña Enriqueta"






lunes, 30 de mayo de 2016

La literatura española en el siglo XIX


El Romanticismo y el Realismo

Boda de Isabel II y Francisco de Asís de Borbón, duque de Cádiz, en 1846, celebrada en el Salón del Trono del Palacio Real de Madrid.


A finales del siglo XVII comienza la influencia del Romanticismo aunque debido a la situación política en España (guerra de la Independencia, represión absolutista de Fernando VII), lo cual provoca la dispersión de los escritores, no es hasta la década de 1830-1840 que no se produce el mayor auge del Romanticismo convirtiéndose en la mayor corriente literaria del siglo XIX. Durante el nefasto reinado de la hija de Fernando VII, Isabel II, se produce la revolución llamada "La Gloriosa" en 1868 derrocando el régimen dictatorial  de la misma. Se libera la censura impuesta y surge la generación del 68, en pleno Realismo europeo, que intentaba mermar las ideas del Romanticismo. En éste cobra importancia el paisaje y una cierta vuelta al Medievo, revalorizando lo nacional y lo popular: leyendas, romances, cantos, etc.


SIGLO XIX. Contexto histórico


Alfonso XIII
Alfonso XIII (1886-1941)
Apodado el Africano. fue el
último rey del siglo XX.
El siglo XIX comienza con el reinado de Fernando VII en 1808. Ese mismo año las tropas napoleónicas invaden España con la excusa de ir a Portugal. Napoleón corona como rey de España a su hermano José. Empieza la guerra de independencia con el levantamiento del 2 de mayo y acaba en 1814 con la expulsión de los franceses. Fernando VII que había estado preso en Valençay, Francia, vuelve a recuperar el trono español iniciando su etapa de duro absolutismo, derogando la Constitución de las Cortes de Cádiz promulgada en 1812. Después del sexenio absolutista en 1820 se inicia el trienio liberal. Fernando VII es depuesto como rey pero vuelve a serlo en 1823 iniciando su etapa ominosa que duró diez años. A su muerte reinó Isabel II, su hija, que contaba pocos años por lo que María de Cristina de Borbón era la regente. En contra tenía a los partidarios del infante Carlos, hermano de Fernando VII, y por lo tanto del absolutismo, por lo que en 1833 se inicia la Primera Guerra Carlista que duraría hasta 1840. Durante los siguientes tres años gobernaría el país el general Baldomero Espartero por la renuncia a la regencia de la madre de Isabel II. 

En 1844 Isabel II toma de nuevo el reinado de España que duraría hasta la revolución de 1868 donde fue obligada a exiliarse. De 1846 a 1849 se produce, sobre todo en Cataluña, la Segunda Guerra Carlista. Después de la revolución del 68, conocida como La Gloriosa, se produciría la Tercera Guerra Carlista, de 1872 a 1876. A la reina Isabel II le sucedió al trono Amadeo I de Saboya, ya que había un vacío de poder desde 1868. Fue nombrado rey en 1870 y duró hasta 1873 en que es proclamada la I República de España.Esta duraría un año. En 1874, vuelven los Borbones, con Alfonso XII, hijo de Isabel II, a reinar en España en un período que se conoce como la Restauración, que duraría hasta 1931 en que se proclamaría la II República. Cuando el joven rey contaba 27 años fallecía de tuberculosis, era el año 1885. Le sucedería su hijo póstumo, Alfonso XIII, que hasta que cumplió los 16 años en que asumió el reinado, gobernó como regente su madre María Cristina de Austria. Uno de los hechos mas destacados de este siglo son los hechos ocurridos en 1898, con la pérdida de las colonias españolas, entre las que se encontraba Cuba. El desastre del 98 dio nombre a la generación de literatos conocida como la Generación del 98. 

  • Romanticismo (Duque de Rivas, Espronceda, Zorrilla,  Bécquer,  Rosalía de Castro)

Las ideas del Romanticismo nacen en Inglaterra ya en el siglo XVII. Su significado era irreal, emocionante amoroso. Se usa el adjetivo romántico como algo pasional y emotivo. El Romanticismo se va extendiendo por Alemania y Francia, sobre todo, y nos llega a España a través del francés Rousseau y el alemán Goethe. Entre los años 1814 y 1818 en España se van aceptando términos como romanesco, romancesco y finalmente romántico. En la literatura se busca crear obras menos perfectas y no tan regulares pero sí más profundas e íntimas. Se busca el misterio y se impone los sentimientos sobre la razón. La libertad se busca en todos los aspectos de la vida. Aunque en España fue un movimiento tardío, puesto que desde la mitad de siglo lo acapara el Realismo, fue una corriente intensa y que caló muy profundo en la mayoría de artistas de la época. 

Es un movimiento revolucionario que rompió con los esquemas de el Neoclasicismo, donde dejaban libre a las fuerzas irracionales del espíritu y del corazón. Autores como el Duque de Rivas o José de Espronceda que aunque en principio eran autores del Neoclasicismo se convirtieron rápidamente al Romanticismo. Con la muerte de Fernando VII se inicia la época romántica en España que duraría hasta la revolución del 68 en el plano político y que dio nombre a la generación de literatos del Realismo. Así pues el Romanticismo en España duró brevemente tres décadas aunque fue de una intensidad indiscutible.

Poesía romántica

La poesía romántica se distingue por la completa libertad métrica y por un estilo muy apasionado y colorista y tenemos en primer lugar entre los poetas románticos a José de Espronceda (1808-1842), que llevó una vida muy agitada que era muy de su tiempo, con ideas muy liberales y revolucionarias. Su hastío contra la sociedad y la vida se pone de manifiesto en sus composiciones. Canción del pirata, Canto del cosaco, A Jarifa en una orgía y El mendigo son composiciones breves muy conocidas. Sin embargo, su obra maestra, El estudiante de Salamanca (1840) es un extenso poema narrativo, en el que el protagonista llega a ver su propio entierro. Otro poema narrativo, El diablo mundo (1841) es conocido por su Canto a Teresa, contenido en el canto II y es uno de sus más logrados.

Otros grandes poetas románticos, aparte de Bécquer, que fue más tardío, fueron el duque de Rivas y Zorrilla, aunque son más conocidos como autores dramáticos. 

Junto a Espronceda hay una serie de poetas menores, algo apartados del ideal del romanticismo, como el escolapio Juan Arolas (1805-1849) y el político Nicomedes Pastor Díaz (1811-1863), muy melancólico, pesimista y macabro.

Prosa romántica

El costumbrismo es una de las manifestaciones peculiares del romanticismo. Los escritores costumbristas más célebres son Ramón de Mesonero (1803-1882), Serafín Estébanez (1799-1867) y Mariano José de Larra (1809-1837), el más famoso de todos y que acabó suicidándose a una edad temprana. 

Otra manifestación muy propia del Romanticismo es la novela histórica, pero en España es de muy escasa importancia, y de imitación de autores como Walter Scott, Víctor Hugo o Alejandro Dumas. Sus cultivadores más destacados son el propio Larra, Espronceda, Serafín Estébanez, Ramón López Soler (1806-1836) o Enrique Gil y Carrasco (1815-1846).

El teatro romántico

Las características del drama romántico son la libertad en la forma, acción plena de efectismos y una escenografía brillante.

Su iniciador es Francisco Martínez de la Rosa (1787-1862), que llega a ser presidente del Consejo de Ministros y del Congreso. Fue también un excelente poeta. Otro destacado dramaturgo fue Ángel de Saavedra, duque de Rivas (1791-1865)  y su famosa obra Álvaro o la fuerza del sino, escrita en 1835. Finalmente otro autor destacado fue José Zorrilla (1817-1893), autor de Don Juan Tenorio (1844). 

Breves biografías principales escritores románticos:

Duque de Rivas


Duque de Rivas
Duque de Rivas
(1791-1835)
El duque de Rivas se llamaba Ángel María de Saavedra y Ramírez de Baquedano. Era el III duque de Rivas y grande de España. Nació en Córdoba el 10 de marzo de 1791 y murió en Madrid el 22 de junio de 1865. Fue escritor, poeta, dramaturgo, político y pintor. Es conocido, sobre todo, por su obra romántica Don Álvaro o la fuerza del sino de 1835.

Aunque se movió entre dos corrientes literarias y comenzó con las ideas del Neoclasicismo pronto se convenció que él pertenecía al Romanticismo. Fue educado entre la nobleza ingresando en 1802 en el Real Seminario de Nobles de Madrid, donde permaneció hasta 1806. Con tan solo nueve años ya le pertenecían, por linaje, títulos como la Cruz de Caballero de Malta. En 1807 fue alférez de la Guardia Real luchando fielmente contra las tropas napoleónicas en 1809. Fue nombrado capitán de la Caballería Ligera y fue ayudante de Estado Mayor.

En 1823 fue condenado a muerte por sus creencias liberales (de 1820 a 1823 en España fue el Trienio Liberal donde se hizo renunciar a la corona a Fernando VII) y de haber participado en el golpe de estado de 1820. Se le confiscaron sus bienes y se exilió a Inglaterra. Después se trasladaría a Malta en 1825 donde vivió cinco años. En 1830 se marcha a París. Cuando en 1833 fallece Fernando VII regresa a España ya que recibió una amnistía. Reclamó su herencia que le había sido confiscada y en 1834, al morir su hermano mayor, Juan Remigio, recayó sobre él el título de Duque de Rivas. En 1836 fue nombrado Ministro de Gobernación. Tras un breve período en Portugal fue senador, alcalde de Madrid, embajador y Ministro representativo de Nápoles y Francia. Fue Presidente del Gobierno (Consejo de Ministros llamado entonces) durante dos días en 1854. 

En cuanto a la literatura el Duque de Rivas fue una figura muy importante del siglo XIX. Aunque fue un autor del Romanticismo también escribió obras poéticas, con la tendencia neoclasicista de sus comienzos, como Romances históricos (1841)Pero su obra cumbre fue Don Álvaro o la fuerza del sino, estrenada en Madrid en 1835. Fue tomada como libreto para la ópera de Verdi La fuerza del destino (1862). Escribió otras obras teatrales románticas como El desengaño en un sueño. Otras obras fueron la comedia Tanto vales cuanto tienes. También escribió romances de corte histórico como La azucena milagrosa (1847) o El aniversario (1854).

José de Espronceda


José de Espronceda
José de Espronceda
(1808-1842)
José de Espronceda (José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda Delgado) nació en Almendralejo, Badajoz, el 25 de marzo de 1808 y falleció en Madrid el 23 de mayo de 1842). Fue junto a Gustavo Adolfo Bécquer, el más destacado poeta del romanticismo español.

Estudió en el colegio de San Mateo de Madrid. A los quince años fundó junto a dos amigos una sociedad secreta con el nombre de Numantinos. En 1823 funda junto a otros alumnos del colegio San Mateo la academia del Mirto para continuar con las enseñanzas de dicho colegio. Fue desterrado a un monasterio de Guadalajara durante cinco años en 1825 por sus enseñanzas y actividades intelectuales. Posteriormente viajó por Alemania, Francia, Inglaterra, Bélgica y los Países Bajos. Viajó también a Portugal donde se enamoró de Teresa Mancha, hija de un coronel liberal español que se encontraba exiliado. Participó en las revoluciones de 1830 junto a unos amigos suyos. Aunque su enamorada Teresa, se casó, por orden de su padre, con un comerciante se reecontrarían en París en 1833. Fernando VII muere ese año y regresa a España junto a otros liberales. En 1838 Teresa se separó de Espronceda muriendo poco después. Es a partir de este hecho tan doloroso para él que se dedica a la política. Se enroló en la Milicia Nacional llegando a ser Primer Teniente de la Compañía de Cazadores de Madrid. En 1841 es  nombrado secretario de la Legación española en La Haya y diputado progresista en Almería. En 1842 es elegido parlamentario en las Cortes Generales por el Partido Progresista. Espronceda murió muy joven, a los 34 años, de difteria (garrotillo) cuando estaba a punto de casarse con Bernarda de Beruete.

Mientras estaba desterrado en el monasterio de Guadalajara y alentado por su maestro del colegio de San Mateo, Alberto Lista, erudito y poeta sevillano, comenzó a escribir su poema histórico El Pelayo, compuesto en octavas reales, cuya obra dejó inacabada. En 1835 escribió El pastor Clasiquino. En 1840 publicó un tomo de sus Poesías, que tuvo un gran éxito. Esta compilación de poemas trataban temas como el amor, el desengaño, la muerte, la tristeza, etc... Su poesía tiene trazos de la de Lord Byron (poeta inglés de los más importantes de todo el romanticismo europeo) sobre todo en su poema narrativo más conocido: El estudiante de Salamanca (1840) considerado uno de los mejores poemas de todo el siglo XIX. Otro poema narrativo fue el incompleto El Diablo Mundo  (1841). En él se incluye su famosa elegía amorosa dedicada a su amante Teresa Mancha.  Escribió también poemas cortos como el conocido Canción del pirata. Muchos de sus poemas se inspiran en personajes marginados y excluidos de la sociedad. También compuso poemas de corte catastrófico y gris, típico del Romanticismo. 

Mariano José de Larra


Mariano José de Larra
Mariano José de Larra
(1809-1837)
Mariano José de Larra y Sánchez de Castro nació en Madrid el 24 de marzo de 1809 y fallecío en la misma ciudad el 13 de febrero de 1837. Fue uno de los máximos exponentes del Romanticismo español. Fue escritor, periodista, crítico y político. Escribió bajo varios pseudónimos como Bachiller, Fígaro, Duende o Juan Pérez de Munguía en El Pobrecito Hablador. Desarrolló el género ensayístico. Su obra se basa en el contexto de la década ominosa de Fernando VII (1823-1833) y de la primera guerra carlista de 1833 que duraría hasta 1840. Pero Larra murió tres años antes, en 1837, con 27 años. Se suicidó, hecho que era común en aquella época, tal vez por un desamor. 

Su familia tuvo que exiliarse a Francia siendo el un niño de cuatro años debido a que su padre era cirujano militar del rey impuesto José I y éste tuvo que abandonar España tras la guerra de Independencia. Regresarían a España en 1818 tras una amnistía de Fernando VII estableciéndose de nuevo en Madrid. Larra continuó sus estudios comenzados en Francia. En 1824 se instaló en Valladolid para iniciar sus estudios universitarios. En 1825 abandona sus estudios y vuelve a Madrid. En 1827 ingresa en los Voluntarios Realistas, cuerpo militar con ideas absolutistas, represores de los liberales. Durante ese tiempo empieza a escribir poesía, sobre todo odas y sátiras. Pero es el periodismo satírico lo que le da la fama. En 1828 publica un folleto mensual llamado El duende satírico del día. Aunque sus críticas al régimen del rey Fernando VII son evidentes sigue perteneciendo a los Voluntarios Realistas. 

En 1829 se casa con Josefa Wetoret pero su matrimonio fue un fracaso y se separó pocos años después.Sin embargo tuvieron tres hijos: Luis Mariano de Larra, también escritor y libretista de zarzuelas, y Adela, de cinco años, y Baldomera, de cuatro, cuando Larra se suicidó. Adela fue amante del rey Amadeo I de Saboya. Tras cerrar El Pobrecito Hablador colabora con La Revista Española, de orientación liberal. En sus críticas ataca a los absolutistas defendiendo a los liberales. En 1834 publica la novela histórica El doncel de don Enrique el Doliente. Durante ese verano, lo abandona su amante, Dolores Armijo, y él abandona a su mujer, embarazada de su tercera hija, Baldomera. En 1835 viaja por diversos países de Europa, entre ellos Francia. Estuvo en París varios meses donde conoció a Víctor Hugo y Alejandro Dumas. De regreso a Madrid trabajó para el periódico El Español. 

Decide entrar en política y es elegido diputado por Ávila en 1836 pero no pudo tomar posesión de su cargo debido al Motín de la Granja de ese año que instauraba la Constitución de 1812 que había derogado Fernando VII. Su desamor con Dolores Armijo acrecienta su desaliento por la vida y la sociedad. Larra la visitó en febrero de 1836 intentando una reconciliación sin conseguirlo. Un año después, el 13 de febrero de 1837 Dolores Armijo lo visita a él, acompañada de su cuñada. Le comunica que no había ninguna posibilidad de acuerdo. Apenas se marcharon de la casa, Larra se suicidó de un pistoletazo en la sien derecha. Contaba 27 años. Mientras era enterrado el poeta vallisoletano, José Zorrilla, leyó un poema que conmocionó a los presentes y por el cual se hizo famoso granjeándose la amistad del mismo Espronceda y otros escritores. 

José Zorrilla


José Zorrilla
José Zorrilla (1817-1893)
José Zorrilla y Moral nació en Valladolid el 21 de febrero de 1817 y falleció en Madrid el 23 de enero de 1893. Fue un gran poeta y dramaturgo del Romanticismo. En la poesía cultivó los géneros de la lírica, la épica y la poesía dramática. Era hijo de José Zorrilla, conservador y absolutista, seguidor del infante Carlos. Tras varios años en Valladolid la familia se trasladó a Burgos y Sevilla pero finalmente se trasladaron a Madrid cuando el niño tenía nueve años. Ingresó en el Seminario de Nobles, al igual que el Duque de Rivas. Al morir Fernando VII, su padre, que era superintendente fue desterrado a Lerma, Burgos. 

El hijo fue enviado a estudiar derecho a la Universidad de Toledo bajo la tutela de un pariente que era canónigo. Al no irle bien los estudios le mandaron a seguir estudiando en Valladolid, de 1833 a 1836. El padre de José Zorrilla al ver que su  hijo no aprovechaba los estudios y que sentía una atracción hacia la literatura le mandó a Burgos para que trabajara en las viñas. A mitad de camino robó una mula y huyó a Madrid donde se dedicó más a su querida literatura. Pasó mucha miseria y  hambre aunque consiguió publicar en la revista romantíca, El Artista, algunas de sus poesías. Cuando en 1837 fallece Larra, Zorrilla le compone en su memoria un improvisado poema que le granjearía la profunda amistad de Espronceda y Juan Eugenio Hastzenbusch, el creador de fábulas. Escribió para diversos periódicos y empezó a frecuentar tertulias. En 1840 publicó sus famosos Cantos del trovador y estrenó tres dramas. En 1842 aparecen su Vigilias de Estío y sus obras teatrales El zapatero y el rey, El eco del torrente Los dos virreyes.Durante cinco años, de 1840 a 1845 trabajó para el empresario teatral Juan Lombía, donde estrenó numerosas obras. 

En 1838 se casó con Florencia O'Reilly, una viuda irlandesa mucho mayor que él y que tenía un hijo pero el matrimonio fue infeliz; tuvieron un hijo que murió y él tuvo numerosas amantes. En 1845 marchó a París abandonando a su esposa. Allí conoció a Alejandro Dumas, Víctor Huyo y George Sand. Volvió a Madrid en 1846 al morir su madre. En 1851 viaja de nuevo por París y en 1853 lo hace a Londres acuciado por sus problemas económicos. En 1854 se trasladó a México donde vivió once años. En ese país llevó una vida de pobreza y muy aislado. En 1866 regresa a España tras la muerte de su esposa. En 1869 se casa por segunda vez con Juana Pacheco. Vuelven sus problemas económmicos a pesar de recibir buenas críticas y honores. Su padre murió en 1885 lo que supuso un duro golpe ya que se negó a perdonarle por haberle mandado a trabajar a las viñas dejando un gran peso en su conciencia. Murió en Madrid en 1893 como consecuencia de una operación para extraerle un tumor cerebral. Fue enterrado en el cementerio de San Justo de Madrid pero posteriormente fueron trasladados a Valladolid, tal y como era su deseo.

Gustavo Adolfo Bécquer


Gustavo Adolfo Bécquer
Gustavo Adolfo Bécquer
(1836-1870) Este famoso
retrato fue pintado por
su hermano Valeriano.
Gustavo Adolfo Claudio Domínguez Bastida nació el 17 de febrero de 1836 en Sevilla y falleció en Madrid el 22 de diciembre de 1870 con 34 años. Fue uno de los poetas mas significativos del Romanticismo aunque fue un romántico tardío. Cuando muere el Realismo está en pleno auge. Aunque Bécquer alcanzó cierta fama en vida fue después de su muerte cuando alcanza el prestigio que merecía. Su obra cumbre son sus famosas Rimas y Leyendas.

Su padre fue el pintor José Domínguez Insausti pero firmaba con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer del que toma el apellido y firma sus obras como Gustavo Adolfo Bécquer. Venía de antepasados pintores con costumbres andaluzas y tanto Bécquer como su hermano Valeriano estuvieron dotados para el dibujo inclinándose este último por la pintura. En 1841 fallece el padre. En 1846 ingresa en el Colegio de San Telmo de Sevilla donde se hace amigo de Narciso Campillo. En 1847 fallece la madre dejando huérfanos a los hermanos Bécquer, eran siete en total,  los cuales fueron adoptados por tía materna, María Bastida. Esto hizo que se uniera mucho más a su hermano Valeriano con el que emprendería, más tarde, muchos trabajos y viajes juntos. Ese mismo año cierra por orden de Isabel II el colegio donde estudiaba y Bécquer se fue a vivir con su madrina Manuela Monnehay, la cual tenía una gran y selecta biblioteca poética. Es aquí donde Gustavo Adolfo empieza a aficionarse por la lectura. Pasó después unos años estudiando pintura en el taller de su tío Joaquín. En 1854 viaja a Madrid donde deseaba triunfar en el mundo literario, aunque no le fue muy bien. Para sobrevivir escribe alguna comedia y zarzuela como La novia y el pantalón (1856) donde critica a la sociedad burguesa. 

Ese mismo año viaja con su hermano a Toledo donde se inspira para escribir Historia de los templos de España del que solo se publicaría un primer tomo. En 1857 enferma de tuberculosis que le llevaría a la tumba trece años más tarde. Su pesimismo y tristeza va aumentando poco a poco lo que va reflejando en sus poesías. Al año siguiente conoce a Josefina Espín pero al conocer a su hermana, Julia, se enamora perdidamente  y a la que le dedica sus más bellas poesías. El poeta solía comentar que "el amor es mi única felicidad". Fue su gran musa. A ella le dedica su, tal vez, más famosa poesía:

¿Qué es poesía?, dices mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul.
¿Qué poesía? ¿Y tú me lo preguntas?
Poesía... eres tú.

Ella sin embargo no quiso ninguna relación con el poeta ya que no le gustaba la vida bohemia que llevaba y porque no era conocido. En 1860 publica Cartas literarias a una mujer. En la casa del médico Francisco Esteban, que lo trataba de una enfermedad venérea conoce a la hija de éste, Casta Esteban y Navarro,  y se casa con ella en mayo de 1861 y con la que tuvo tres  hijos. Consigue un puesto de redactor en el periódico El Contemporáneo, fundado por González Bravo, gracias a su amigo Rodríguez Correa, donde trabajaban redactores de la talla de Juan Valera. En 1862 nace su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Soria. En 1863 recae debido a su enfermedad y decide irse a vivir a Sevilla para recuperarse. Trabaja con su hermano Valeriano en diversos proyectos, el cual no se llevaba bien con Casta, la mujer de Bécquer. En 1864 vuelve a Madrid donde trabaja como censor de novelas. 

En 1867 nace su segundo hijo, Jorge Bécquer. El año de 1868 es pésimo para Bécquer. Su mujer Casta le es  infiel, su libro de poemas desaparece con los disturbios de ese año. Para huir de ellos se marcha a Toledo donde está un breve tiempo. A finales de año nace su tercer  hijo, Emilio Eusebio, el cual se dice que es del amante de su mujer. En 1870 vuelve a Madrid para dirigir la publicación La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset. En septiembre fallece su inseparable y querido hermano, el cual le suma en una honda y profunda tristeza. En diciembre se agrava su salud y fallece el 22. En el lecho de muerte le pide a su amigo, el poeta Augusto Ferrán, que quemase sus cartas y que publicasen su obra: "Si es posible, publicad mis versos. Tengo el presentimiento de que muerto seré más y mejor conocido que vivo". También le pidió que cuidasen de sus hijos. Al día siguiente fue enterrado en Madrid. En 1913 sus restos mortales, junto a los de su hermano, fueron trasladados a Sevilla donde desde 1972 reposan en el Panteón de Sevillanos Ilustres. A propuesta del pintor Casado del Alisal, Ferrán y Correa prepararon la edición de las Obras completas de Bécquer que se publicaron en 1871. Se hizo en dos volúmenes donde en futuras ediciones se fueron añadiendo otros escritos del ahora sí, famoso poeta.


Rosalía de Castro


Rosalía de Castro
Rosalía de Castro
(1837-1885)
Rosalía de Castro nació en Santiago de Compostela, La Coruña, el 24 de febrero de 1837 y murió en Padrón, también en La Coruña, el 15 de julio de 1885. Fue novelista y sobre todo poetisa que escribió tanto en castellano como en gallego. Es una de las grandes poetisas que ha dado España y una de las grandes figuras del Romanticismo español y del Rexurdimiento gallego (esta etapa cultural del siglo XIX se da en Galicia para reivindicar la literatura en lengua gallega). Sus Cantares Gallegos está considerada como la primera gran obra de la literatura gallega contemporánea. Rosalía de Castro y Gustavo Adolfo Bécquer son los precursores de la poesía española moderna.

Rosalía de Castro era hija de un sacerdote, José Martínez Viojo y de María Teresa de la Cruz Castro, una mujer de escasos recursos económicos, lo que hizo que fuera registrada como hija de padres desconocidos. Hasta los ocho años estuvo bajo la tutela de una hermana de su padre, Teresa Martínez Viojo. En estos años se da cuenta ya de la dura vida del labriego gallego y como son las costumbres del lugar, sus creencias, cantos, la lengua gallega, etc... que tanto influyeron en sus Cantares Gallegos. Hacia 1850 vuelve con su madre en Santiago de Compostela. Recibe nociones básicas de dibujo y música, que era lo que se consideraba como educación en una señorita, asistiendo también a las actividades culturales que promovía el Liceo de la Juventud. 

En 1856 se traslada a Madrid junto a la familia de una pariente. Un año más tarde Rosalía publicó un folleto de poesías titulado La flor. En ese mismo año, se cree que conoce a Manuel Murguía, historiador y escritor gallego fundador de la Real Academia Gallega y referente del Rexurdimiento gallego. En octubre de 1858 contrae matrimonio con él, el cual fue un gran apoyo para sus publicaciones literarias en una etapa en que la mujer era minusvalorada y más como intelectuales. En 1859  nace su primera hija, Alejandra. En 1862 muere su madre y nace su segunda hija, Aura. Tuvo cinco hijos más: los gemelos Gala y Ovidio (1871); Amara (1873); Adriano Honorato (1875), que falleció a los diecinueve meses de edad al caerse de una mesa, y Valentina (1877) que nació muerta. El matrimonio cambió de dirección en muchas ocasiones y se vio afectado emocionalmente debido a la separación en la convivencia por motivos de trabajo de él, a los problemas económicos y a la débil salud de la poetisa. 

En septiembre de 1868 se produjo el levantamiento revolucionario español, llamado La Gloriosa, por el que Isabel II tuvo que exiliarse, y el marido de Rosalía de Castro fue nombrado director del Archivo de Simancas, en Valladolid, cargo que ejerció durante dos años, por lo que la vida de Rosalía se desenvolvía entre Madrid y esta capital. En Simancas es donde escribe la mayor parte de su obra Follas Novas. En estos años conoce a Gustavo Adolfo Bécquer. En 1871 la escritora se traslada a vivir a Galicia, donde ya viviría hasta el día de su muerte. En 1875 se instala en Padrón, después de haber vivido en varias localidades, donde transcurren los últimos años de la vida de Rosalía. La escritora enfermó de cáncer de útero lo que agravó ya de por sí su débil salud. Tras varios años de enfermedad fallece el 15 de julio de 1885 en su casa de La Matanza, en Padrón. Fue enterrada al día siguiente en el cementerio de Iria Flavia, pero en 1891 sus restos mortales fueron trasladados a Santiago de Compostela en el Panteón de Galegos Ilustres del Convento de Santo Domingo de Bonaval.

Aunque fue una excelente prosista Rosalía de Castro destacó por su poesía romántica. Sus obras cumbre fueron: Cantares Gallegos, Follas Novas En las orillas del Sar. Esta última la escribió en castellano y muestra el tono trágico que fueron los últimos años de su vida.


La Generación literaria de 1868 (Realismo y Naturalismo)


Gobierno provisional tras la revolución llamada La Gloriosa
-Gobierno provisional de La Gloriosa (Sexenio Democrático)-
De izquierda a derecha: Laureno Figuerola (Ministro de Hacienda), Manuel Ruiz Zorrilla (Ministro de Fomento), Práxedes Mateo-Sagasta (Ministro de Gobernación), Juan Prim (Ministro de la Guerra y Presidente del Consejo de Ministros), Francisco Serrano (Presidente del Gobierno y Regente del Reino), Juan Bautista Topete (Ministro de Marina), Adelardo López de Ayala (Ministro de Ultramar), Juan Álvarez Lorenzana (Ministro de Estado) y, sentado a la derecha, Antonio Romero Ortiz (Ministro de Gracia y Justicia).



Contexto histórico:

El gobierno de Isabel II hacía agua por todos lados. El descontento popular y político era evidente. El levantamiento se produjo en septiembre de 1868, por lo que a La Gloriosa también se le conoce con el nombre de La Septembrina. Aquí se inicia un peridodo llamado Sexenio Democrático durante el cual, de 1871 hasta 1873 se proclama una monarquía parlamentaria con Amadeo I (1871-1873) como rey de España. De 1873 a 1874 se forma la Primera República Española. Los seis años llamados "Sexenio Democrático" habían acabado.

Durante la década de los años 60 del siglo XIX se produjeron en España varios acontecimientos los cuales darían al posterior derrocamiento de la reina Isabel II. Uno de ellos fue los sucesos que ocurrieron en la Puerta del Sol, de Madrid, el 10 de abril de 1865, donde la Guardia Civil junto a unidades de la Caballería e Infantería del Ejército Español, recibiendo órdenes del Ministro González Bravo, cobarde y vilmente, reprimieron con mucha dureza, una manifestación estudiantil  en favor del rector de la Universidad Central de Madrid, que había sido cesado en sus cargos tres días antes. La represión produjo, al menos, 14 muertos y cerca de 200 heridos. La mayoría eran niños, mujeres y ancianos que ni siquiera participaban en la manifestación.

Por otro lado había una crisis política y financiera del país que llevó a una crisis en 1866, la primera que se produjo en España durante el capitalismo. En junio de ese año hubo una insurrección en la capital de España la cual pretendía acabar con la monarquía de Isabel II. Fue conocida como la Sublevación del Cuartel de San Gil, ya que los sargentos de ese cuartel de artillería fueron los que se alzaron. El gobierno del general Leopoldo O'Donnell, de la Unión Liberal, que había sustituido al general Narváez que había sido depuesto de su cargo a raíz de los sucesos de la Noche de San Daniel, fue depuesto a su vez por Isabel II, aduciendo que había sido "demasiado blando" con los insurrectos, aún cuando habían sido fusilados 66 de ellos, volviendo a ser nombrado en el cargo al general Narváez, que era líder del Partido Moderado. Este adoptó una política represiva y muy autoritaria abriendo, aún más si cabe, una brecha en el gobierno y en el reinado de Isabel II.

La crisis económica iniciada en 1866 hizo estragos en España que ya había sido iniciada con una crisis en el sector textil catalán en 1862. Todo esto fue sumando un malestar general social y político. A esto se le sumaría, entre 1867 y 1868 unas malas cosechas en el campo lo que sumió en la pobreza a las clases más bajas. Al final, el resentimiento popular y político, con las crisis financiera y social hacia el régimen isabelino, hizo que se produjera la revolución de 1868, llamada La Gloriosa, derrocando a Isabel II.


Contexto literario:

  • Realismo. Naturalismo -La Generación del 68 (Juan Valera. José de Echegaray. Benito Pérez Galdós. Emilia Pardo Bazán. Leopoldo Alas "Clarín").


Isabel II de España
Isabel II (1830-1904)
Fue derrocada por
la revolución del 68
La Gloriosa.
El Realismo fue un movimiento cultural que se impulsó en Europa a mediados del siglo XIX al ir mermando las ideas del Romanticismo. Esta corriente intelectual procedía de Francia y pretendía observar a las personas y sus acciones desde un punto de vista más real y no tan romántico como promulgaba el Romanticismo. Uno de sus principales impulsores fue Honoré de Balzac (1799-1850) que con obras como La Comedia Humana, imponía en la novela un fin moral y social. Esto se tradujo en algunos autores en la corriente llamada Naturalismo que en España tuvo sus detractores. El término realista se empleó por primera vez para la pintura, pero se amplió con el tiempo al resto de las artes. En la literatura se plasmó mayormente en la novela y cronológicamente su primer representante en España fue Cecilia Böhl de Faber (1796-1877) nacida en Suiza y conocida por su pseudónimo de Fernán Caballero. Sus novelas son costumbristas, olvidándose, en cierto modo, de la trama argumental, siendo La Gaviota (1849) su obra maestra.

Dentro de este movimiento del Realismo se produce la llamada Generación del 68. Fueron un grupo de escritores, sobre todo novelistas, que empezaron a publicar a partir de la revolución de 1868 hasta 1889, llamada La Gloriosa, para derrocar al régimen de Isabel II. Las condiciones políticas en España entonces cambiaron liberándose la censura isabelina que también había sobre la literatura. La denominación "Generación del 68" fue acuñada por Leopoldo Alas, "Clarín" en un artículo suyo. Los principales escritores fueron Juan Valera (1824-1905), José de Echegaray (1832-1916), Pedro Antonio de Alarcón (1833-1891), José María de Pereda (1833-1906), Benito Pérez Galdós (1843-1920), Emilia Pardo Bazán (1851-1921) Leopoldo Alas "Clarín" (1852-1901) y Armando Palacio Valdés (1853-1938).

El Naturalismo, de origen francés también, en España fue algo diferente ya que no alimentaba la finalidad científica y material que sí lo hacía en el movimiento galo. Los principales escritores de la generación del 68 que pertenecieron al Naturalismo fueron: Emilia Pardo Bazán, Leopoldo Alas "Clarín" (el más acérrimo defensor del Naturalismo) y Armando Palacio Valdés.

Sus características conjuntas fueron la conciencia de clase burguesa, la estética del Realismo y el optimismo, a pesar del pesimismo, que como virtud del romanticismo, volvió con cierta fuerza tras la revolución del 68. A nivel individual cada autor presenta un estilo diferente pero con una compleja sintaxis en sus obras. Solo Pedro Antonio de Alarcón presentaba una cierta influencia del extinguido Romanticismo.

Breves biografías principales autores del realismo:


Juan Valera

Juan Valera y Alcalá-Galiano nació en Cabra, Córdoba, el 18 de octubre de 1824 y falleció en Madrid el 18 de abril de 1905. Aparte de escritor fue diplomático y político. Fue un escritor, sobre todo de  novelas, y aunque nació en la época del Romanticismo y sus principios literarios lo fueron su estilo y producción general fue de la Generación del 68 dentro del Realismo,, siendo el mayor del grupo y publicó también numeroso artículos periodísticos y ensayos. El tema de sus obras, son fundamentalmente, de corte religioso y amoroso. 

Juan Valera
Juan Valera
(1824-1905)
Estudió Lengua y Filosofía en el seminario de Málaga entre 1837 y 1840 y en el colegio Sacromonte de Granada en 1841. Más tarde inició estudios de Filosofía y Derecho en la universidad de ésta ciudad. En 1844, para celebrar sus veinte añossu padre le costeó la publicación de un tomo de versos, Ensayos poéticos. Su carrera diplomática la inició en Nápoles en 1847 junto al poeta Ángel de Saavedra, duque de Rivas, que era embajador por aquel entonces. Permaneció allí dos años donde aprendió griego y se enamoró profundamente de Lucía Paladio, marquesa de Bedmar a la que el escritor llamaba "La Muerta",  cariñosamente. Viajó por Europa y América de los cuales quedó reflejado en unas epístolas que escribió y que se publicaron en España sin su conocimiento ya que en ellas describía con detalle sus aventuras amorosas. Una de estas aventuras fue con la actriz francesa Ethelie Madeleine Brohan. En Río de Janerio conocería a la que luego sería su mujer años más tarde: la hija de su jefe José Delavat.

En 1853 se traslada de nuevo a vivir a Madrid y sigue con su vida diplomática y política aunque dividió su tiempo tambíén con la literatura. Sirvió de jefe de Legación en Dresde en 1855-1856; de secretario bajo el duque de Osuna en una misión diplomática en Rusia y de ministro en Frankfurt más tarde. En 1860 disertó y explicó en el Ateneo de Madrid la Historia crítica de nuestra poesía con un gran éxito. Fue elegido en 1862 miembro de la Real Academia Española. En 1864 publicó Estudios críticos sobre literatura, política y costumbres de nuestros días, uno de sus mejores ensayos. En 1867 se casó con Dolores Delavat, a la que había conocido catorce años antes en Brasil cuando ella contaba siete años de edad y que ahora contaba con veinte, en París. Después del derrocamiento de Isabel II en 1868 fue subsecretario de Estado y Ministro de Instrucción Pública con el rey Amadeo I de Saboya. 

Entre 1874 y 1879, Valera publicó cinco novelas de tono idealista. Su obra maestra, Pepita Jiménez, la publicó en 1874. Las otras cuatro fueron: Las ilusiones del doctor Faustino, El Comendador Mendoza, Pasarse de listo Doña Luz. Juan Valera se había convertido en uno de los mejores novelistas de España. Valera volvió a la diplomacia y fue embajador en Lisboa, Bruselas, Viena (1893) y Washington. En esta última ciudad mantuvo un romance con la  hija del secretario de estado estadounidense, Katherine C. Bavard, la cual acabó suicidándose. Durante este período lo más resaltable fue el enfrentamiento literario que tuvo en la Revista de España con Emilia Pardo Bazán. Ella publicó el manifiesto naturalista La cuestión palpitante, de cuyo movimiento literario él estaba en contra. 

Al volver a Madrid en 1895 estaba casi ciego del todo. A pesar de eso siguió escribiendo multitud de ensayos en revistas y periódicos. Algunas publicaciones en el final de su vida fueron algo polémicas. Este año publica su segunda gran obra: la novela Juanita la Larga. En 1897 publica Genio y figura y en 1899 Morsamor. Juan Valera murió el 18 de abril de 1905 mientras escribía un discurso académico; Consideración sobre el Quijote, para conmemorar el tricentenario de la publicación de su libro preferido. Fue una de las personas más cultas de su época, con una prodigiosa memoria y que hablaba y escribía varios idiomas.


José de Echegaray


José de Echegaray
José de Echegaray
(1832-1916)
José Echegaray y Eizaguirre nació el 19 de abril de 1832 en Madrid. Falleció, también en Madrid, el 14 de septiembre de 1916. Fue escritor, poeta,dramaturgo, matemático y político español. Aunque en un prinicipio, por la fecha de su nacimiento, se vio influenciado por la corriente del Romanticismo fue un escritor   del Realismo y por su trayectoria de publicación de obras pertenece a la Generación del 68 aunque no participó de la revolución social de dicho año. Recibió el Premio Nobel de Literatura (el primer escritor español en hacerlo) en 1904.


Su padre era médico y profesor de instituto. Realizó sus primeros estudios en Murcia. Allí se aficionó enormemente por las matemáticas. Con catorce años se traslada a Madrid donde ingresó en el nuevo Instituto de Segunda Enseñanza San Isidro. Con veinte años salió de la Escuela de Madrid con el título de Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos, que obtuvo con el número uno de su promoción. Tuvo que desplazarse a Almería y Granada por motivos de trabajo. Era un apasionado de Homero, Goethe y Balzac y de matemáticos como Gauss. En 1854 comenzó a dar clases en la Escuela de Ingenieros de Caminos. Impartió clases de matemáticas, geometría, hidráulica y física, entre otras materias.  Echegaray también publicó obras científicas como Cálculo de variaciones (1858), Problemas de geometría plana (1865), Problemas de geometría analítica (1865 y considerada una obra maestra del género), Teorías modernas de la física (1867), y otras obras. 



En 1864 fue elegido miembro de la Real Academmia de las Ciencias Exactas. Tras la revolución del 68 fue nombrado Director de Obras Públicas cargo en el que estuvo hasta  1869 en que fue nombrado Ministro de Fomento y que ocuparía hasta 1872, y Ministro de Hacienda de 1872 a 1873. En 1870 formó parte de la comisión que recibió al rey Amadeo I de Saboya, tras el derrocamiento de Isabel II en 1868, en Cartagena. Este abdicó el 11 de febrero de 1873 y el gobierno fue sustituido por uno republicano que sería depuesto en 1874. De ideales republicanos participó con Martos y Salmerón en la fundación del Partido Republicano Progresista en 1880. Dejó el Ministerio de Hacienda para dedicarse de llenó a la literatura y en 1904 fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura. En 1905 vuelve al Ministerio de Hacienda bajo el reinado de Alfonso XIII, desapareciendo su fervor republicano. José Echegaray mantuvo una gran actividad literaria hasta su muerte, ocurrida el 14 de septiembre de 1916 en Madrid. De sus obras cabe destacar: El gran Galeoto (1881), El hijo de don Juan (1892), Mancha que limpia (1895), La calumnia por castigo (1897) o El loco de Dios (1900). Aparte de un gran escritor fue un excelente matemático.

Benito Pérez Galdós


Benito Pérez Galdós
Benito Pérez Galdós
(1843-1920)
Benito María de los Dolores Pérez Galdós nació en Las Palmas de Gran Canaria, el día 10 de mayo de 1843 y falleció en Madrid el 4 de enero de 1920. Fue dramaturgo, cronista y novelista considerado el mayor representante del Realismo Español y uno de los más importantes en lengua española. Su obra cumbre es la  novela realista Fortunata y Jacinta y su serie de Episodios Nacionales.


El padre de Galdós era coronel del ejército, Sebastián Pérez. Su madre, Dolores Galdós, era una dama muy estricta y religiosa hija de un antiguo secretario de la Inquisición. Era el décimo hijo del matrimonio. Su padre había participado en la Guerra de Independencia y fue quien le inculcó el gusto por las narraciones históricas. En 1852 ingresó en el Colegio San Agustín de su ciudad natal. En 1867 obtiene el título de Bachiller en Artes y empezó a colaborar en la prensa local con algunos cuentos y poesías. Ese año se traslada a Madrid para estudiar la carrera de Derecho.. Ese año realiza su primer viaje a París donde lee a Balzac y a Dickens y debido a su falta de asistencia a clase abandona la universidad en 1868, año de la revolución democrática llamada La Gloriosa. En 1870 escribe su primera novela La sombra, de fondo romántico. En  1871 publica La Fontana de Oro. En 1872 emprende la redacción de sus Episodios Nacionales, al poco de haber muerto su padre. Los empieza a publicar en 1873  y en ellos refleja la vida de los españoles del siglo XIX y los hechos históricos que marcaron el destino del país. Debido al éxito del primer episodio La batalla de Trafalgar, continua escribiéndolos con un total de 46 episodios en cinco series de diez novelas cada una. En esa época conoce a Leopoldo Alas "Clarín". La última serie la escribe entre 1902 y 1912, inconclusa que acaba con la Restauración de Alfonso XIII. En su conjunto es una de las obras más importantes de la literatura española de todos los tiempos.



En 1876 publicó Doña Perfecta y en 1877 Gloria. En 1889 fue elegido miembro de la Real Academia Española ingresando en 1897. Frecuentaba diversas tertulias donde trabó amistad con varios escritores. Viajó por Francia, Inglaterra e Italia y los veranos los solía pasar en El Sardinero, Santander (Cantabria) con sus amigos José María Pereda y Marcelino Menéndez Pelayo. En 1884 viaja a Portugal con su amigo Pereda. De 1886 a 1890 se dedicó más activamente a la política ya que era diputado por el Partido Liberal de Sagasta, el cual fue varias veces Presidente del Consejo de Ministros. En 1886 publica su novela más conocida: Fortunata y Jacinta y en 1888 Miau. En 1891 se estrenó Realidad con la gran actriz María Guerrero.La vida sentimental de Benito Pérez Galdós tiene claros-oscuros de la que no se sabe mucho por la discreción del mismo escritor. Permaneció soltero pero tuvo una hija natural en 1891 cuya madre, Lorenza Cobián, se suicidaría más tarde. Tuvo también una relación con la escritora Emilia Pardo Bazán durante veinte años.



Los últimos años del escritor se basaron, sobre todo, en el teatro. En cuanto a su economía, a pesar de ser un autor de éxito, pasó apuros económicos y bastante endeudado. Llevaba una vida regular donde daba largos paseos por Madrid. Leía mucho a Shakespeare, Dickens, Cervantes, Eurípides y Lope de Vega. En 1919 se realizó una escultura suya en reconocimiento a su larga vida literaria. A pesar de su ceguera pidió poder palparla llorando muy emocionado. El 4 de enero de 1920 falleció en Madrid el genial escritor. Fue enterrado en el cementerio de la Almudena acompañado de más de 20.000 madrileños.

Emilia Pardo Bazán


Emilia Pardo Bazán
Emilia Pardo Bazán
(1851-1921)
Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña el 16 de septiembre de 1851 y falleció en Madrid el 12 de mayo de 1921. Fue novelista, ensayista, crítica y periodista. Escritora del Realismo fue la impulsora del movimiento literario llamado Naturalismo en España. La obra cumbre de esta gran autora fue Los Pazos de Ulloa.

Era hija de una familia noble. Su padre era el conde José Pardo Bazán. Su madre, Amalia de la Rúa, fue quien la animó y estimuló a que escribiera ya que mostraba un gran interés desde los nueve años. Leyó a los grandes clásicos griegos y a Cervantes. Los libros que trataban sobre la Revolución francesa le encantaban. Recibió una educación con profesores privados y se niega a tomar clases de música, tal y como era costumbre en la época para la educación de las mujeres de familias cultas y burguesas. En 1864 escribe su primera novela Aficiones peligrosas que se publicaría por primera vez en 2012.  En 1868, el año en que Isabel II fue derrocada por la Revolución del 68, se casa a los diecisiete años con José Quiroga. En 1869 se establece en Madrid. Viajaron, por motivos de trabajo del padre, por Francia,  Inglaterra, Italia y Alemania. En 1876 ganó un premio literario con Estudio crítico de las obras del padre Feijoo. Ese mismo año nace su primer hijo, Jaime. En 1879 nace su hija Blanca. En 1881 nace su tercera hija, Carmen, y publica Un viaje de novios. En 1883, año en que publica La tribuna, empieza su evolución hacia el Naturalismo. Ese año publica La cuestión palpitante, un manifiesto naturalista que le enfrentó a Juan Valera. Su marido le pide que deje de escribir y que se retracte de sus escritos cosa que la escritora no hace y se separa de su marido en 1884. 

Este mismo año conoce a Benito Pérez Galdós, también  cercano al Naturalismo y mantiene una relación sentimental que duró veinte años. La obra más representativa del Naturalismo de la escritora y obra cumbre de su carrera fue Los Pazos de Ulloa (1886), donde describe la decadencia del mundo rural gallego y de la aristocracia. Otras obras naturalistas fueron Insolación (1889) y Morrina (1889). En 1890 fallece su padre. Sigue publicando novelas durante los años siguientes. En 1892 dirige la publicación La Biblioteca de la mujer. Asiste a congresos donde denuncia la desigualdad de la mujer ante el  hombre. Ella fue rechazada en tres ocasiones como miembro de la Real Academia de la Lengua. En 1906 ocupa la cátedra de literaturas neolatinas en la Universidad Central de Madrid pero por ser mujer solo asistió un estudiante a clase. Fue autora de una extensísima obra literaria y una de las más destacadas escritoras españolas. Falleció en Madrid el 12 de mayo de 1921.


Leopoldo Alas "Clarín"

Leopoldo Alas "Clarín"
Leopoldo Alas "Clarín"
(1852-1901)